1.1.10

Año Nuevo: Menos concurrentes a los bailes de la costa y fiestas en las calles

La policía local estimó en poco más de cuatro mil las personas que asistieron a los bailes de la costa sampedrina organizados por los clubes Náutico y Pescadores para recibir el año nuevo. Sin embargo, las estimaciones privadas hablan de un número superior a las 6 mil.
De todos modos, la cifra es sensiblemente menor a la habitual para este tipo de eventos, probablemente a raíz de la influencia que ejerció la creciente en las instalaciones de ambos clubes.
En el Náutico, además de las tradicionales pistas en la zona central, restaurante, jardín frente a la playa y cancha de básquet, el baile se extendió hacia la zona del "bosque", las canchas de paddle y la cancha auxiliar de fútbol que presentó un montaje al mejor estilo "concierto" con una amplia pista de césped y estructuras de luces y sonido.
También se utilizó el sector de gimnasio y alrededores.
En el club de Pescadores y Náutica, se utilizó una playa ganada a la creciente, ya que los organizadores decidieron agregar arena con la intención de que los asistentes pudieran disfrutar de esa experiencia como todos los años. En este caso, también se dispuso una pista exclusiva para mayores con una buena asistencia.
Domingo Bronce, Inspector General, informó que “la mayor parte de los jóvenes se fueron a la costa pero también en el centro hubo muchos corte de calle pedidos por los vecinos”.
Sobre la conducta de los concurrentes a estas fiestas, Bronce precisó: “Muchos de ellos estaban alcoholizados, nosotros le dimos el parte a la policía para que se diera unas vueltas para que no ocurriera nada de alguna otra persona que se aprovechara de esa situación”. Si bien se permitió ayer la extensión de los horarios de nocturnidad (es uno de los dos días previstos en el año por la legislación regulatoria) esta noche comenzarán a aplicarse de nuevo los horarios habituales para los locales de expansión nocturna.

El secreto de Guacone (por Gabriel Stringhini)

La subestimación, ese error tan habitual en la política, fue el mecanismo elegido para desacreditar a Pablo Guacone, incluso antes de que asumiera.
Propios y extraños miraron con distancia y desdén la acumulación de circunstancias que terminaron construyendo el camino del primer Intendente ecologista de San Pedro.
Hubo quienes, incluso, bromearon con que Guacone le debe su cargo, en gran parte, a las prostitutas de Pergamino.
Es que un escándalo nacional rodeó al impresentable Héctor “Cachi” Gutiérrez cuando trascendió su vinculación directa o indirecta con proxenetas y tratantes de blancas, justo cuando iba a ser Diputado Nacional. Carrió y Stolbizer lo vetaron, y Cobos llamó a Barbieri, quien tuvo frente a si la oportunidad de su vida.
Como ya es sabido, la cadena de sucesión de la Intendencia comienza con el primer concejal de la lista que acompañó al titular del Ejecutivo durante la última elección. Con el doloroso fallecimiento de Hugo Salviolo, fue Guacone quien asumió esa tarea.
Veinte días le bastaron al nuevo Intendente para dejar en claro, no con palabras sino con gestos muy elocuentes, que tiene carácter para enfrentar el desafío que los avatares de la política le pusieron por delante.
Incluso antes de sentarse en el sillón del despacho de Pellegrini 150 tuvo que afrontar las denuncias de la renunciante Asesora Letrada que desnudaron una interna brutal en un gabinete que Barbieri dejó fragmentar durante los últimos dos años.
¿Cuál era, entonces, la prioridad de Guacone? Poner en orden lo que estaba desordenado.

Shopping municipal
Desde hace años la Municipalidad se manejaba con el modelo de una galería comercial, en los que convivían de mala forma kiosquitos de diversos rubros. O de una gran catedral con muchos confesionarios en los que el cura que te toca puede ser Farinello o Grassi.
Guacone, a quien la mayoría de la población lo identifica con la honestidad y el trabajo de toda su familia, no parece dispuesto a seguir permitiendo ciertas inconductas. De tal forma, sacudió la habitual tranquilidad de fin de año desprendiéndose de algunos apellidos que marcaron toda la gestión de Mario Barbieri.
Jorge Mc Innerny fue un hombre de confianza del ex Intendente que resistió todo tipo de embates desde sus tiempos de Inspector General. Enrique “Chino” Carreras tenía un cargo casi virtual destinado a recompensar sus servicios como leal Director de Turismo en la etapa inicial del barbierismo. Ana Farabolini es la hija de uno de los Intendentes más queridos de la era democrática y Rubén Nadal ingresó a partir de uno de los tantos acuerdos de Barbieri buscando “peronizar” su movimiento.
Más allá de las excusas (la edad de algunos de ellos, ciertos incumplimientos de tareas encomendadas) lo cierto es que Guacone está mandando un mensaje a todo su gabinete: no dudará en desprenderse de conspiradores, portadores de apellido, operadores políticos ni saldos de transas electorales.
En los pasillos del Palacio Municipal se afirma que en la lista hay al menos dos Secretarios y varios Directores que seguirían el mismo camino durante el verano si no se ajustan ciertas clavijas.

El desafío
Al mismo tiempo, está intentando recomponer relaciones rotas durante la etapa anterior. Sus reuniones con los bloques de concejales opositores, el Foro de Seguridad o entidades como la Cruz Roja, así lo expresan.
El nuevo Intendente tiene la obligación de dar un golpe de timón en cuestiones como la situación social en los barrios periféricos, la ausencia total de planificación urbana, la generación de empleo o el cuidado del medio ambiente. Pero, fundamentalmente, deberá limpiar el horizonte de dudas.
En los últimos días, alimentadas por la misma interna en el gabinete, crecieron las versiones sobre una supuesta intención de tercerizar algunos servicios del corralón, negocio detrás del que estaría una persona muy allegada a un poderoso dirigente. También quedará a cargo de Guacone la revisión de la planta de personal municipal, para desmentir a aquellos que sostienen que muchos de quienes cobran a fin de mes, en realidad no trabajan más que para las elecciones, y como punteros.
Para lograrlo, tendrá que tomar en éste 2010 decisiones antipáticas que podrían alejarlo de su actual entorno político. Si se anima, está en condiciones de gobernar durante muchos años, y transformarse en el secreto mejor guardado de la historia política sampedrina. De lo contrario, pasará inadvertido y será recordado apenas como alguien que estuvo en el lugar justo y en el momento adecuado.

Sólo dos heridos por pirotecnia

Sólo dos personas fueron asistidas en la guardia del Hospital con motivo de heridas por mal uso de la pirotecnia durante la llegada del año nuevo.
El Inspector General Domingo Bronce, quien encabezó un trabajo de control y prevención en la materia durante los últimos días del 2009, confirmó que “fueron solo dos heridos por pirotecnia en las manos, pero con lesiones leves, y se retiraron por sus propios medios a los pocos minutos”.
Bronce informó, además, que no hubo accidentes de tránsito reportados al servicio durante la madrugada, pese al intenso tráfico de vehículos conducidos, en muchos casos, por gente alcoholizada.
“Parece que se ha escuchado el mensaje, y el trabajo que hemos hecho durante el año no ha sido en vano” indicó el funcionario.

No hubo incidentes graves ni hechos delictivos denunciados esta madrugada

El Comisario Julio Cesar Aldama, titular de la Comisaría local, se mostró altamente satisfecho por el trabajo preventivo realizado durante la madrugada del primer día del año en la ciudad.
“Muy satisfactorio el trabajo que se realizó tanto en la zona céntrica como en los barrios y la costanera, ya que solamente tuvimos que concurrir a la aprehensión de dos personas por ebriedad y desorden a la entrada de los bailes” indicó Aldama. El comisario indicó que “no pasó a mayores, y no tenemos denuncias sobre peleas ni otros inconvenientes”.
Durante la madrugada se realizó una intensa tarea de control en la ciudad de la que participaron el personal de la comisaría y efectivos del Grupo de Apoyo Departamental.
Pese a que no hubo denuncias, la guardia del Hospital atendió una decena de personas con lesiones de distinta consideración como consecuencia de riñas ocurridas en la ciudad.