Ibiza Disco volvió y trajo lo mejor de los noventa en una noche inolvidable

En un momento de la madrugada del domingo, parecía que nada había cambiado en 35 años. Despojados de los prejuicios iniciales, cientos de cincuentones (y cuarentones y sesentones) se largaron a disfrutar por un buen rato viajando con la cabeza y el cuerpo a aquellos primeros 90's.  Ibiza Disco volvió para quedarse, aunque ahora con un formato de fiestas temáticas. El regreso fue en el mismo lugar en donde todo comenzó el 28 de Julio de 1990: el icónico boliche de Pellegrini al 400 que heredó la leyenda de Tempus y después se transformó en Nexo.   Aunque se notaban las ausencias de Quique y Sergio Szuchman, principales impulsores del proyecto, ahí estaba Mirko, responsable junto a Gustavo Laurino y Hugo Avalos de la producción y organización. Y si Pety Peltenburg desde hace años está en otra historia, Gustavo Palmer sigue siendo la marca registrada de la noche argentina.  A la tarde, durante la conferencia de presentación, se había emocionado recordando a sus amigos q...

Hugo Gatti, el “loco" que revolucionó la definición de arquero

 

Cuando observamos a Manuel Neuer de mediocentro o a Ederson Moraes iniciar un ataque con un pase de sesenta metros, el fútbol se maravilla de su desarrollo táctico. Se habla de una nueva exigencia bajo los tres palos, pero décadas antes de que Europa lo codificara, un hombre en Argentina ya había reescrito todos los libros, desafiando la lógica y la gravedad con una audacia que le ganaría un apodo para siempre.

Argentina tiene grandes deportistas, y uno de los más icónicos del fútbol era Hugo Orlando Gatti, quien más que un portero era un jugador de campo que usaba las manos solo cuando era necesario. Su llegada en los años 60 y su consagración en los 70 cambiarían la forma de arquear tal y como la conocemos.

Anteriormente, el portero vivía anclado a la raya de gol, a la espera del disparo, pero Gatti pensó que era aburrido e ineficiente. Él concebía el fútbol como un show en el que participaba. Por lo tanto, los partidos se volvían un torbellino de situaciones inesperadas que hoy serían el epicentro de las apuestas en directo por la volatilidad y emoción inmediata que generaba. Salía jugando desde corto con una mano, hacía de líbero fuera del área y regateaba a los delanteros rivales con sangre fría como para congelar los corazones de su propia afición.

La táctica en la locura

Excentricidad para algunos, lectura de juego para otros, pero sea como sea, Gatti se anticipó a su época al saber que un arquero adelantado anula la pelota profunda del adversario. 

Como último hombre libre, le dejaba jugar más lejos del arco a su defensa, achicando espacios y presionando lejos del arco. Esta innovación táctica fue clave para el Boca Juniors del Toto Lorenzo que conquistó América y el mundo. Su habilidad para leer la jugada antes de que ocurriera le hacía anticiparse al delantero y llegar antes al balón, revolucionando la geometría defensiva de sus equipos.

Gatti patentó "La de Dios", una forma de atajar el mano a mano, arrodillándose y abriendo brazos y piernas para cubrir la mayor extensión posible y forzar al atacante a definir con exactitud milimétrica. Esta técnica aún se enseña en las escuelas de fútbol de todo el mundo.

El artista que dominó el mercado

Gatti captó antes que nadie que el fútbol también era espectáculo, y esto se deja ver con su estilo inconfundible: pelo largo atado con una vincha, bermudas en vez de pantalones cortos y remeras de colores. 

Era un hombre magnético que hablaba con la grada, y especialmente con los oponentes, pues, en las tandas de penales, hacía guerra psicológica antes de que eso fuera algo normal. Les decía a los pateadores, gesticulaba, retrasaba el juego, los sacaba de ritmo.

La final de la Libertadores 1977 ante Cruzeiro es el caso ideal porque en la definición por penales, atajó el de Vanderley y le dio a Boca su primera copa continental. Esa noche su intuición y su juego mental fueron tan cruciales como su habilidad atlética. Estas acciones consagradas son las que forjan la mística de los ídolos de Boca Juniors y agrandan la historia.

Sin lugar a dudas, el pasado y el presente están entrelazados, y en este caso, lo podemos ver cuando los arqueros chamuyan antes de un penal, bailan después de una atajada o se adueñan del área con una personalidad única. Cada vez que esto sucede, vemos el ADN de Gatti en su máxima expresión.