Un equipo de
especialistas logró determinar la morfología exacta de un
río prehistórico en el
yacimiento paleontológico Campo Spósito, ubicado a ocho kilómetros de San Pedro. El hallazgo fue posible gracias a la utilización de un georadar de última generación que permitió identificar que los
restos fósiles se encuentran concentrados en el meandro de un antiguo cauce, lo que transforma la comprensión del sitio y facilita futuras tareas de excavación.
La investigación fue realizada de manera conjunta por el Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres” y la empresa CADEX (Compañía Austral de Exploración). A través de este método tecnológico inusual para la zona, los técnicos Sergio Katabian y Daniele Cofler lograron “ver” bajo la superficie y mapear digitalmente un sector que es clave para la paleontología regional desde su descubrimiento en noviembre de 2001 por el Grupo Conservacionista de Fósiles. La prospección tuvo como prioridad la detección y el posicionamiento del paleocanal existente en la Reserva Paleontológica Campo Spósito, un predio propiedad de la familia del mismo nombre que colabora estrechamente con el museo.
José Luis Aguilar, director del museo y uno de los descubridores del yacimiento, explicó que
hasta el momento creían estar excavando un tramo recto de un antiguo río, pero los escaneos efectuados con el equipamiento de CADEX mostraron claramente que
están trabajando justo en el medio de una curva o meandro. Según el especialista, este fenómeno geológico explica la gran acumulación de restos fósiles en un sector relativamente pequeño, permitiendo comprender que existe un canal principal donde se deposita la mayor cantidad de piezas y áreas de inundación laterales donde también se han hallado restos.
En este "zoológico prehistórico" ya se han extraído piezas de perezosos gigantes, caballos fósiles, mastodontes, un cánido de gran tamaño, tortugas de agua dulce, peces, armadillos gigantes, macrauchenias y dos géneros de ciervos extintos, sumando un total de 25 especies identificadas. Con el uso del georadar se logró establecer con exactitud la silueta del viejo río y entender que la mayor concentración de restos está depositada en un canal de unos 50 metros de largo que tiene un ancho máximo de unos 6 metros.

Actualmente, los fósiles están inmersos en una capa de barro consolidado de alrededor de 1,20 metros de espesor. El equipo electrónico permitió visualizar que este canal sale de una barranca lindera, recorre el lugar y vuelve a introducirse bajo la misma barranca, donde desaparece bajo seis metros de sedimentos. Los técnicos de la empresa utilizaron un instrumento de detección marca IDS, modelo Opera DUO, dotado de una antena con doble frecuencia que permitió obtener resoluciones de calidad a diferentes profundidades de manera simultánea.
Desde la empresa CADEX señalaron que se realizaron decenas de líneas de prospección sobre el terreno en diferentes direcciones, vinculando cada registro con datos GPS para crear un mapeo digital. Esta información fue volcada sobre una imagen aérea del lugar para obtener la silueta del río sobre el terreno real. Aguilar concluyó que tener este nivel de detalle permitirá planear las excavaciones con un alto grado de éxito y optimizar los recursos del museo cada vez que el equipo se traslade al campo.