La jornada del miércoles no fue una más para el Destacamento N°1 de Bomberos de Gobernador Castro. El aire, todavía viciado por el humo de los múltiples incendios de pastizales que azotaron la región, dio paso a una atmósfera de celebración cuando, entre el estrépito de las sirenas y el ritual del reacondicionamiento de equipos, el Suboficial Damián Díaz se decidió a dar el gran paso.
La crónica de este compromiso no escapó al ritmo vertiginoso que impone la emergencia. El plan original de Díaz incluía una reunión con amigos y un escenario más previsible, pero la realidad de la zona rural sampedrina dictó otra orden de servicio. "La propuesta iba a ser con la complicidad de amigos, pero el destino hizo que saliera una intervención justo en ese momento", relató el suboficial en diálogo con La Radio 92.3.
Mientras Silvina Gorosito partía en una de las dotaciones para enfrentar las llamas, Damián permanecía en la base, ajustando los detalles de una maniobra que no figuraba en ningún manual de capacitación. Cuando la unidad regresó y los bomberos comenzaron la tarea de guardar mangueras y limpiar el material, la complicidad de los camaradas se activó. En ese patio de cuartel que los ve servir a diario, el hombre de 15 años de servicio le pidió matrimonio a la mujer que lo acompaña en la vida y en la fuerza desde hace 9 años.
"Fue una historia de amor que no podía ser de otra forma", sintetizó Díaz, conmovido por el impacto de un gesto que rompió con la rudeza de una jornada agotadora. Desde la institución celebraron el acontecimiento como un recordatorio de que, incluso en los momentos de mayor tensión y peligro, el compañerismo y el respeto mutuo forman el cimiento de la vocación bomberil.
Con el compromiso ya sellado ante la mirada de sus pares, los efectivos de Gobernador Castro ahora enfrentan una tarea distinta a las habituales: coordinar la logística de una boda que, seguramente, tendrá las sirenas como su banda sonora principal.