Recuperan restos del piso original del antiguo convento franciscano

  El equipo del Museo Paleontológico de San Pedro logró recuperar importantes fragmentos pertenecientes al piso del antiguo convento franciscano que dio origen a la ciudad. El hallazgo se produjo en el marco de las excavaciones que los investigadores llevan adelante en el antiguo pozo de agua de la orden religiosa, ubicado en el sector donde actualmente funciona el jardín central del Palacio Municipal. Las piezas rescatadas son lajas de color gris a gris oscuro, conocidas comercialmente como "laja San Luis" por su provincia de origen. Desde el punto de vista geológico, el nombre más aceptado para este material es filita o phyllite , una roca que forma parte de los basamentos de las Sierras Pampeanas, especialmente de la zona de la Sierra de San Luis en localidades como La Florida, El Trapiche y La Carolina.

Mariano Reyloba no tiene reemplazo


No hay noticia más difícil de dar que aquella en la que no queremos creer. Y nos resistimos a creer en la muerte de Mariano Reyloba. No puede ser cierto. No debe ser cierto. 

El maldito bicho se llevó a una de esas personas capaces de cambiar el ánimo de cualquiera, de levantar cualquier grupo de trabajo, de hacer mejor el lugar en donde estuviera. Alguien imprescindible, y más en este momento. 

En la vieja APA fue, de adolescente, un alumno que pronto se transformó en maestro. Enseñó a varias generaciones la esencia de la radio, esos misterios que se cuelan por las consolas y permiten que el aire sea otro. Aunque en 1997 trasladó esa sabiduría no forzada y ayudó a formar el primer equipo de La Radio (en donde muchos terminamos de forjar una amistad de esas que él sabía entregar con generosidad y que durará para siempre) siguió en la 91.5, hasta que decidió arriesgar. 

Su inquietud por crecer y aprender lo llevó en los últimos años a desarrollar y ampliar su proyecto de eventos audiovisuales en paralelo con su trabajo en ARCOR. 

Mariano, el que nunca debería haberse ido, dejó cientos de historias que invitan a recordarlo con una sonrisa, aunque hoy nos gane el llanto. En un cumpleaños, un casamiento o en un rincón de la fábrica en plena madrugada, lograba que todo fuera mejor. Era el único que podía escribir su propia necrológica para hacerle un chiste a su querido "Pepe" Benseny y que no lo echaran. 

Padre, hijo, esposo, hermano y amigo inigualable, cultor de los cactus y los pececitos, Mariano no tiene reemplazo.