La policía interceptó a dos hombres que registraban pedidos de captura y paradero activos

  Dos personas de 39 y 27 años fueron demoradas durante las últimas horas en distintos puntos de la ciudad por personal de la Estación de Policía Comunal, luego de que se constatara que ambos poseían requerimientos de la Justicia pendientes por causas por desobediencia y robos agravados. El primero de los procedimientos se concretó durante la mañana en la intersección de las calles Cucit y Manuel Iglesias. En ese sector, los efectivos policiales procedieron a la identificación de rutina de un hombre de 39 años. Tras consultar sus datos en el sistema informático de las fuerzas de seguridad, se estableció que sobre él pesaba un pedido de captura activa emitido por el Juzgado en lo Correccional Nº 1 del Departamento Judicial de San Nicolás, en el marco de una causa caratulada como desobediencia.

Mariano Reyloba no tiene reemplazo


No hay noticia más difícil de dar que aquella en la que no queremos creer. Y nos resistimos a creer en la muerte de Mariano Reyloba. No puede ser cierto. No debe ser cierto. 

El maldito bicho se llevó a una de esas personas capaces de cambiar el ánimo de cualquiera, de levantar cualquier grupo de trabajo, de hacer mejor el lugar en donde estuviera. Alguien imprescindible, y más en este momento. 

En la vieja APA fue, de adolescente, un alumno que pronto se transformó en maestro. Enseñó a varias generaciones la esencia de la radio, esos misterios que se cuelan por las consolas y permiten que el aire sea otro. Aunque en 1997 trasladó esa sabiduría no forzada y ayudó a formar el primer equipo de La Radio (en donde muchos terminamos de forjar una amistad de esas que él sabía entregar con generosidad y que durará para siempre) siguió en la 91.5, hasta que decidió arriesgar. 

Su inquietud por crecer y aprender lo llevó en los últimos años a desarrollar y ampliar su proyecto de eventos audiovisuales en paralelo con su trabajo en ARCOR. 

Mariano, el que nunca debería haberse ido, dejó cientos de historias que invitan a recordarlo con una sonrisa, aunque hoy nos gane el llanto. En un cumpleaños, un casamiento o en un rincón de la fábrica en plena madrugada, lograba que todo fuera mejor. Era el único que podía escribir su propia necrológica para hacerle un chiste a su querido "Pepe" Benseny y que no lo echaran. 

Padre, hijo, esposo, hermano y amigo inigualable, cultor de los cactus y los pececitos, Mariano no tiene reemplazo.