Tres detenidos en distintos operativos por resistencia a la autoridad, drogas y una captura vigente

  Diversos operativos de prevención y seguridad ciudadana realizados por la Estación de Policía Comunal (EPC) de San Pedro culminaron en las últimas horas con la aprehensión de tres hombres implicados en distintos delitos y contravenciones. En la mañana de ayer, los uniformados acudieron a la calle Mitre al 2000 tras un alerta recibido por el servicio de emergencias 911, donde procedieron a la aprehensión de un hombre de 32 años, oriundo de la ciudad de Rosario. El sujeto se encontraba en la vía pública con una actitud hostil y, tras desoír las órdenes del personal actuante, demostró un estado de agresividad que representaba un riesgo para terceros, por lo que fue trasladado a la sede policial bajo la imputación de resistencia a la autoridad.

"Tuve que vender la garrafa para darle de comer a los chicos"

Una precaria construcción de madera, palos y nylon a centímetros de la bajada al Cementerio es, desde este fin de semana, la
"casa" de tres pequeños niños y sus padres.
En lo alto de la barranca, en un relleno con tierra floja y arena, sufren todo el día el riesgo de ser arrollados por los camiones areneros que suben y bajan por el lugar.

Juan Amarillo, de 30 años, es changarín. Pero ya no tiene trabajo y no pudo seguir pagando el alquiler. Por ese motivo decidió pedir ayuda a su hermana, aunque el lugar no alcanzaba para todos. Fue entonces cuando se "mudó" a ese lugar.
"Veníamos alquilando. Laburo de changarín, no me daban los números, conseguí esas maderas y anoche tuve que ir a dormir con mi hermana por el tema de los chicos" explicó, en declaraciones a "Equipo de Radio".
"Tengo tres chicos, vivíamos alquilando, quedamos en la calle. Mi cuñada me dio lugar por dos o tres días pero no tenemos más lugar" agregó su esposa. "Directamente estamos en la calle. Necesitamos una ayuda para los chicos. Tengo dos varones, uno de 6 y otro de 7, y una nena de 9. No los puedo mandar a la escuela porque me queda todo lejos. No tengo una bici siquiera" agregó.
Literalmente, viven al borde del precipicio: "Hay mucho riesgo acá, no podemos vivir. Cuando llueve se inunda todo, no hay luz, no hay agua, hay peligro por los camiones que van y vienen, pasan los autos. Además, esto era un zanjón, y lo tuvimos que rellenar todo".
Juan pidió ayuda para poder conseguir un trabajo ("de albañil, pintor o lo que sea que pueda aprender") con el que sostener a su familia. Pero también abrigo y alimentos para sus hijos para pasar las próximas horas. "Ayer tuve que vender la garrafa para darles de comer a los pibes. Fuimos a Desarrollo pero nos dijeron que no hay nada" explicó.
En el interior de la casilla, no hay mesa y no hay cama. Apenas un colchón, sin frazada. Así pasarán las próximas horas, a la espera de la solidaridad de los vecinos, o la intervención del Estado.