Rock en Baradero: Pogo y ritual entre la lluvia, el sol, el calor y el frío

Bien entrada la madrugada del domingo, el cansancio comenzaba a ganarle a las miles de personas que colmaron el Anfiteatro Municipal de Baradero reconvertido en la República del Rock. Después de dos días, el calor insoportable, la humedad pegajosa, el viento, la lluvia, el sol y, finalmente, el frío, eran demasiado. Pero Rock en Baradero siempre tiene algo más. El sopapo para despertar a los que se quedaron para el final llegó de la mano de Peces Raros y una explosión audiovisual adrenalínica y sin espejos en los que mirarse dentro de la música argentina de este siglo. 

Colas desde la madrugada para la inscripción en el Jardín 901

Alrededor de 200 personas hicieron cola, algunas de ellas desde la madrugada, para inscribir a sus hijos en el Jardín Nº 901, ubicado en Uruguay y Obligado. 
El primero de la fila llegó a la 1.30 y pasó toda la noche en el lugar. A las 3.30 llegó el segundo y el grueso se hizo presente antes de las 5 de la madrugada. 

 Los padres debieron entregar documentación personal de los padres y los niños y libreta sanitaria, entre otros datos. 
Otros establecimientos como el Jardín Normal y el Estrellita, mientras que más de 150 niños fueron inscriptos para ingresar al Jardín Belén.