A una década del asesinato de Ariel Lido Gomila la familia pregunta "¿Algo cambió?"

  Se cumplen hoy diez años del homicidio del productor viverista Ariel Lido Gomila , un hecho que el 6 de febrero de 2016 conmocionó a la comunidad de San Pedro y puso de manifiesto la compleja relación entre la inseguridad rural, el narcotráfico y los sectores de poder. El crimen ocurrió durante la madrugada, cuando Gomila, de 77 años, regresaba a su vivienda en un establecimiento rural del paraje El Espinillo tras una cena en la ciudad. Al arribar junto a su esposa, advirtió que la puerta de entrada había sido violentada por delincuentes que se encontraban en el interior cometiendo un robo. En medio del enfrentamiento, el productor recibió un disparo que le provocó la muerte poco después.

La madre de los chicos acusados de vandalismo en Hermano Indio dio su versión de los hechos

Estela Salazar, madre de los chicos acusados de provocar los hechos vandálicos que provocaron la salida de Daniel Bustos de su casa del barrio Hermano Indio, dio a conocer su versión de los hechos. 
Estela dijo que “esto ya venía de hace dos semanas, porque primero había acusado a mi hijo de que robó una bicicleta porque le contó un vecino, y lo esperó en la Escuela 3 para pegarle”. 

 La mujer precisó que “lo tiró al piso, lo agarró del cuello y le pegó un par de patadas en la puerta de la escuela”. 
 Luego de una discusión entre Daniel y Estela, el lunes se produjeron los incidentes que originaron dos denuncias cruzadas. “Cesar, mi hijo, fue a jugar a la pelota en un campito, y me dijo que le volvió a pegar acusándolo de la bicicleta. Unos compañeritos me dijeron que le agarraron la casa a gomerazos y le bajaron todos los vidrios. Estaba la policía y él decía que entraron a robar, diciendo que sacaron plata y un estéreo, que en realidad se llevó otro pibe del barrio y que él mismo fue y lo compró” relató la mujer a La Radio. 
Estela desmintió que sus hijos apuntaran a uno de los menores con un arma y acusó a Daniel de haberla agredido: “Esto se va a investigar porque tengo testigos porque me agarró de los pelos, y tengo toda la cara morada. Las criaturas tienen perdigones en parte del cuello y la mano de cuando la policía los corrió a escopetazos porque tiraban cascotes. Nunca hubo mayores, eran todos menores de 13 años”. 
De todos modos, aclaró: “No estoy de acuerdo en lo que hicieron los pendejos estos que tengo. Cesar en ese momento, si no hubiera pasado lo que pasó, estaría en la escuela, pero cada vez que lo encontraba le quería pegar. Él sabe quien le robó la bicicleta”.