Rumbo a LA28: Eugenia Bosco y Mateo Majdalani conquistaron la medalla de plata en el Trofeo Princesa Sofía

  La regatista sampedrina Eugenia Bosco y su compañero de equipo , Mateo Majdalan i, volvieron a demostrar su jerarquía internacional al conquistar la medalla de plata en la Clase Nacra 17 del tradicional Trofeo Princesa Sofía , disputado en aguas españolas. Los medallistas olímpicos de París 2024 ratificaron su vigencia en la elite del yachting mundial tras completar una semana de alta exigencia competitiva en la primera prueba de las World Sailing Series, marcando el inicio del camino rumbo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Con un total de 29.2 puntos netos, la dupla argentina se ubicó como escolta de los suecos Emil Järudd y Hanna Jonsson, quienes se quedaron con el oro tras sumar 20 unidades.

Encuentran el cráneo de un perezoso gigante, y cientos de huesos que protegían su piel

Un cráneo fragmentado de un “mylodon darwini” un perezoso de más de una tonelada de peso del Pleistoceno, fue encontrado en San Pedro. 
 El hallazgo tiene la particularidad de que conserva, aún, un importante número de pequeños huesos dérmicos (osteodermos) que lo protegían de mordiscos y zarpazos. 

Sus manos estaban provistas de fuertes garras y su piel, cubierta de gruesos pelos, escondía una defensa con miles de pequeños huesillos de forma semiesférica distribuidos en todo su cuerpo que cumplían el rol de una “armadura flexible”.  
A unos 5 km al Este del casco urbano de San Pedro, en un corte natural del terreno, personal del Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres” descubrió el fósil de un Mylodon, semi oculto entre un grupo de rocas lavadas por las lluvias. 
Cráneo y osteodermos Las piezas recuperadas, desperdigadas por la erosión, corresponden a partes del maxilar superior de un ejemplar de Mylodon darwini. 
El fragmento más importante conserva tres piezas dentales que fueron de mucha utilidad a la hora de identificar la especie. 
Sin embargo, lo más llamativo, fue el hallazgo de 169 osteodermos (huesos de la dermis) que estaban inmersos en la piel del perezoso conformando una especie de “malla o armadura flexible” que protegía al animal de eventuales mordidas. 
Desde el equipo del Museo Paleontológico de San Pedro, opinan que: “Esta adaptación evolutiva, observada también en algunos dinosaurios, ha sido un importante logro obtenido por ciertos géneros de mamíferos fósiles como Mylodon y Glossotherium, ambos de la familia Mylodontidae. 
Esta protección se distribuía a lo largo y ancho de todo el cuerpo del animal y estaba conformada por osículos que comenzaban siendo una pequeñísima dureza de apenas 1 mm que crecía hasta alcanzar un desarrollo apenas superior a los 10 mm de longitud”. 
El Dr. Eduardo Tonni, Jefe de la División Paleontología de Vertebrados del Museo de Ciencias Naturales de la Plata y asesor del Museo de San Pedro, considera que: “Se trata de fragmentos asignables al cráneo de un Mylodon, perezoso del grupo de los xenartros, lo que convierte al material descubierto en San Pedro en un fósil valioso ya que no son frecuentes los restos de este género en la provincia de Buenos Aires. Los primeros restos de este mamífero extinguido fueron hallados por Charles Darwin en 1832 en los alrededores de Bahía Blanca (Punta Alta) y estudiados por otro inglés, Richard Owen, en 1840, quien lo denominó Mylodon darwini, como homenaje a su descubridor”.