Buscan patrocinadores para homenajear con un mural de mosaicos al legendario nadador Agenor Almada

El "Proyecto Agenor", una iniciativa impulsada por la arquitecta María Luz Méndez, lanzó una convocatoria abierta a patrocinadores con el objetivo de financiar una obra de mosaiquismo en homenaje a Agenor Almada , el nadador más emblemático de la historia de San Pedro. La intervención artística consiste en la creación e instalación de una placa conmemorativa que será emplazada en el paseo que lleva el nombre del deportista, ubicado en la zona costanera de la ciudad. Para concretar esta pieza, que busca perpetuar la figura del "Yacaré del Paraná", la organización solicita el apoyo de aliados estratégicos que realicen un aporte de 50.000 pesos.

Un niño donó un valioso fósil al Museo

Un niño de 10 años aportó un valioso fósil de mastodonte al Museo Paleontológico.
Federico Gustavo Epelde recibió como obsequio de su tío una gran pieza fosilizada de unos 6 kilos de peso y casi medio metro de longitud que él mismo había encontrado en una vieja cantera abandonada en inmediaciones del basural.
Luego de un tiempo, este joven apasionado por la paleontología le pidió a su familia que lo lleven al Museo porque él quería que el fósil fuera admirado y compartido por todos los sampedrinos.

La gran pieza fósil acercada por Federico es parte de un húmero de un mastodonte (Stegomastodon platensis), un género de “elefante” prehistórico que se agrupó en manadas que vagaban pastando por la llanura pampeana durante el Pleistoceno, luego de haber ingresado a América del Sur una vez consolidado el istmo de Panamá, provenientes de América del Norte.

Mastodontes
Los mastodontes fueron herbívoros de talla similar a la de los elefantes asiáticos actuales, grandes consumidores de hierbas y follaje de ciertas plantas autóctonas y poseedores de un esqueleto conformado por sólidos huesos que debían soportar su gran peso, superior a las 4 toneladas.
En la región pampeana se desarrolló la especie Stegomastodon platensis, habitando amplios espacios verdes, clima benigno y terrenos llanos, aprovechando una gran abundancia de alimentos. En la zona cercana a la cordillera habitó Cuvieronius, mejor adaptado a climas más rigurosos, terrenos en mayores altitudes y una dieta basada en vegetales de montaña.
En San Pedro, en ciertas ocasiones, el Museo ha recuperado diferentes piezas correspondientes a estos grandes mamíferos. La más destacada ha sido un impresionante “colmillo” o defensa de 2,23 metros de longitud y 85 kilogramos de peso.

El loable y desinteresado gesto de Federico Epelde  de haber donado este nuevo fósil, contribuye a seguir engrandeciendo la colección del  Museo Paleontológico de San Pedro y marca un joven ejemplo a seguir.