Rock en Baradero: Pogo y ritual entre la lluvia, el sol, el calor y el frío

Bien entrada la madrugada del domingo, el cansancio comenzaba a ganarle a las miles de personas que colmaron el Anfiteatro Municipal de Baradero reconvertido en la República del Rock. Después de dos días, el calor insoportable, la humedad pegajosa, el viento, la lluvia, el sol y, finalmente, el frío, eran demasiado. Pero Rock en Baradero siempre tiene algo más. El sopapo para despertar a los que se quedaron para el final llegó de la mano de Peces Raros y una explosión audiovisual adrenalínica y sin espejos en los que mirarse dentro de la música argentina de este siglo. 

Se conocieron detalles de un violento asalto ocurrido la semana pasada

Olga Morresi, una vecina de nuestra ciudad que sufrió un violento asalto en la última semana, relató el episodio esta mañana, a través de APA Radio San Pedro.
“El miércoles, en medio de la lluvia, esperaba a mi hija, y salí confiada en que era ella, pero me encuentro con que una persona me insinuó que me quería vender algo. Me empujó hacia adentro, me agarró de los hombros tipo enamorado, me mostró un arma, y me dijo que no gritara” indicó.
“Me aclaró que querían plata. Me llevaron al dormitorio, me ataron los pies y las manos. Observaba en esa posición como tiraban todo abajo. Les dí lo que tenían, pero no se conformaron, y tiraron más” agregó.
“Posteriormente, me desaté, y logré pedir ayuda, pero me encontré con que me sacaron hasta el corlok de las paredes y se llevaron dineros y algunas joyas” dijo Morresi.
Consultada sobre el origen del robo, explicó: “En la forma que vinieron y con mucha delicadeza, no creo que haya sido al voleo. Pero pienso cómo pueden haber elegido esta casa”.
Si bien no fue agredida físicamente, los delincuentes exhibieron un arma de fuego.
“Estaban a cara descubierta. Lo que puedo describir una persona alta robusta, de pelo bien corto y el otro pelo más bajo. El que me llevó y me ató, daba la impresión que estaba más tranquilo” recordó la mujer.
“Me lastimaron las manos con precintos. Quise hacer fuerza para poder soltarme y como pude tornee las manos para poder abrir la ventana. Lo denuncié a la policía. Vinieron en cinco minutos. Después que fui a la comisaría a hacer la denuncia parecía el comisario estaba más preocupado por lo que me podía pasar a él que por lo que puede pasarme a mí” concluyó.