Rock en Baradero: Pogo y ritual entre la lluvia, el sol, el calor y el frío

Bien entrada la madrugada del domingo, el cansancio comenzaba a ganarle a las miles de personas que colmaron el Anfiteatro Municipal de Baradero reconvertido en la República del Rock. Después de dos días, el calor insoportable, la humedad pegajosa, el viento, la lluvia, el sol y, finalmente, el frío, eran demasiado. Pero Rock en Baradero siempre tiene algo más. El sopapo para despertar a los que se quedaron para el final llegó de la mano de Peces Raros y una explosión audiovisual adrenalínica y sin espejos en los que mirarse dentro de la música argentina de este siglo. 

Ohiler: “Muchos de los que usurpaban eran vecinos que yo los llevaba en el auto”

Juan Carlos Ohiler, vecino damnificado por la usurpación de terrenos de su propiedad, el incendio intencional de su automóvil (resultó herido en ese episodio) y que debió abandonar su casa ante las amenazas, habló esta mañana a través de APA Radio San Pedro sobre su situación.
Ohiler dijo que “me atendieron de mala gana, no fue un móvil, no fue nadie, así que los usurpadores me dejaron en el medio y después empezaron las agresiones”.
Sorprendido, relató que “todos eran vecinos a los que, incluso, los llevaba en el auto a tener familia, y hasta una vez falleció una nena ahogada que la llevé yo”.
Para Ohiler, el problema no es estrictamente social: “Algunos se llevaron un terreno y no era que no tenían en donde vivir. Ya tenían todos los nylon y todo para demarcar, así que no fue espontáneo”.
El damnificado también se refirió al incendio de su automóvil: “Habían prendido en el asiento de atrás, y yo los quería sacar porque se prendía fuego la casa. Fue un intento de homicidio y me salvé porque me ayudó un vecino”.
Para el dueño de los terrenos usurpados, la falta de respuestas se extiende a la dirigencia política: “El intendente fue a verme en el Hospital y me dijo tres palabras: “Vos me conocés a mi ¿no?. Y me ofreció un subsidio que me da vergüenza decirlo, por cinco meses”.
En la misma emisora, la mujer que actualmente ocupa el terreno en donde estaba emplazada la vivienda de Ohiler, ahora derruída, indicó: “A mi me dijeron que la señora la daba a esta casa. Yo era la misma que había pedido una casa porque vivía con mi yerno y me dijeron que la hija no quería que se metiera otra gente que le había hecho daño al hombre. Yo quería hablar con el hombre para ver si podía pagar”.
Tal afirmación fue desmentida por las hijas de la víctima de la usurpación.