Rock en Baradero: Pogo y ritual entre la lluvia, el sol, el calor y el frío

Bien entrada la madrugada del domingo, el cansancio comenzaba a ganarle a las miles de personas que colmaron el Anfiteatro Municipal de Baradero reconvertido en la República del Rock. Después de dos días, el calor insoportable, la humedad pegajosa, el viento, la lluvia, el sol y, finalmente, el frío, eran demasiado. Pero Rock en Baradero siempre tiene algo más. El sopapo para despertar a los que se quedaron para el final llegó de la mano de Peces Raros y una explosión audiovisual adrenalínica y sin espejos en los que mirarse dentro de la música argentina de este siglo. 

Quetren Quetren, Queavión Queavión (por Eduardo Campos)

Ayer miércoles debí viajar a Buenos Aires por una boludez que no viene al caso.
Como tenía que estar muy poco tiempo aproveché y me volví en tren.
El ferrocarril es algo que me toca de cerca porque, gracias a él, pude estudiar a principios de los 80 y tenía ganas de volver, después de más de 25 años, a vivir la experiencia de viajar en tren.
En esos años pude ver, además, la gran cantidad de gente que dependía en lo laboral del FFCC, desde los que llevaban escobas a toda la región (San Pedro tenía una industria escobera muy importante) hasta quienes trabajaban en muchas empresas de ciudades vecinas, viajantes y comisionistas.
En los 90 llegan los negociados al poder, de la mano de Carlos Menem, y las empresas públicas pasan a poder de los amigos.

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