Rock en Baradero: Pogo y ritual entre la lluvia, el sol, el calor y el frío

Bien entrada la madrugada del domingo, el cansancio comenzaba a ganarle a las miles de personas que colmaron el Anfiteatro Municipal de Baradero reconvertido en la República del Rock. Después de dos días, el calor insoportable, la humedad pegajosa, el viento, la lluvia, el sol y, finalmente, el frío, eran demasiado. Pero Rock en Baradero siempre tiene algo más. El sopapo para despertar a los que se quedaron para el final llegó de la mano de Peces Raros y una explosión audiovisual adrenalínica y sin espejos en los que mirarse dentro de la música argentina de este siglo. 

El pobre chico y la multioposición (por Gabriel Stringhini)

A una semana de que el principal referente del kirchnerismo sampedrino lo tildara de “pobre chico” y dijera que “lo manejan como quieren”, el Intendente Pablo Guacone echó en una sola reunión a los cuatro principales barbieristas del gabinete, y armó el revuelo más importante que se recuerde en los últimos años de vida política sampedrina.
La escena, privada y en medio de la fría noche de la primera jornada de Junio, es difícil de imaginar. Guacone, flanqueado por dos de sus escuderos para las próximas cruzadas, se sentó frente a sus interlocutores y les dijo, en pocas palabras, que necesitaba para gobernar gente de confianza personal. Traducido: “Muchachos, gracias por todo, pero ustedes no me generan ninguna sensación de lealtad”.

(…) Es impensable que un Gobernador o un Presidente puedan sostener en su equipo a funcionarios que consideran que pueden hacer las cosas mejor que él mismo. Menos aún, a quienes están pensando en sucederlo. Le pasó a Trelles con Rotundo, y ambos perdieron las elecciones con Barbieri, dando inicio a doce años sin gobiernos peronistas.
Por otra parte, el ahora Diputado dejó un legado de internas enquistadas en casi todas las áreas de la Municipalidad. El escenario de los últimos meses mostraba a Secretarios y Directores enfrentados, que no se hablan entre sí o que se critican mutuamente en público y en privado, disputándose el control de los empleados.
(…) Hay que recordar que después de la excursión de Barbieri al Congreso, Guacone quedó agarrado de un pincel (valga la metáfora para un pintor de profesión). El mandatario comunal buscó un banquito en el que apoyarse… y apareció el gobierno nacional con una escalera multiuso.
(…) No es descabellado pensar, entonces, que una nueva conducción del radicalismo en manos del ex Secretario Coordinador puede transformar al Centenario Partido en un movimiento opositor al gobierno municipal. Lo mismo sucedería con los concejales que respondan a esa dirigencia partidaria.
[Ver columna completa en Columnas San Pedro]