El SENASA intensifica la vigilancia fitosanitaria tras detectar el vector del HLB

  El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) continúa con las acciones de fiscalización en territorio tras la detección de la plaga Diaphorina citri en la localidad de San Pedro. Este insecto es el vector del Huanglongbing (HLB), considerada la enfermedad más devastadora para los cítricos a nivel mundial. En esta nueva etapa de monitoreo, agentes especializados del Centro Regional Buenos Aires Norte realizaron relevamientos en sectores del arbolado urbano y en cercos de trifolio ubicados en zonas rurales. Estas tareas complementan las actividades de control que el organismo ya viene ejecutando de manera regular en viveros productores y montes comerciales de la región.

Descubren piezas de dos mastodontes en distintos sectores de San Pedro


El Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres” recuperó parte de una mano y una rama mandibular con dentición de dos ejemplares de mastodontes, parientes prehistóricos de los elefantes actuales. 

Uno de los fósiles hallados es un carpo, parte de las patas delanteras de uno de aquellos parientes prehistóricos de los elefantes actuales. La pieza, con todos sus partes óseas articuladas en posición de vida, fue descubierta por Walter Parra y José Luis Aguilar en la cantera “Agus-Mar”, de la familia Iglesias.


La mano fosilizada del gran herbívoro fue hallada en sedimentos depositados hace unos 700.000 años, durante la etapa final de la edad Ensenadense. Estos animales, poseían una capa de tejido graso debajo de sus manos que actuaba de almohadilla para amortiguar el peso del mastodonte cuando caminaba.

Estos enormes mamíferos tenían un aspecto similar al de los elefantes actuales y desarrollaban colmillos o defensas que superaban los 2 metros de longitud.

Al sur del partido, en sedimentos depositados a finales del Pleistoceno, fueron recuperados restos de un segundo ejemplar. Una enorme mandíbula con su dentición completa pero extremadamente desgastada.

La pieza descubierta mide 54 centímetros de longitud y corresponde a la rama mandibular izquierda, junto a parte de la rama derecha, articuladas. 

La enorme pieza conserva el gran molar, de 24 centímetros de largo, característico de la boca de estos animales, que presenta un desgaste muy notorio en la superficie de masticación.

La abrasión de los vegetales de los que se alimentaban estos animales, sumado a la gran cantidad que debían consumir diariamente para conservar su masa corporal, producía el desgaste que se observa en la superficie del molar.

La revisión de las piezas fue realizada entre el Grupo Conservacionista de Fósiles y el Dr. Luciano Brambilla, del Centro de Estudios Interdisciplinarios de la Univ. de Rosario.