Piden usar el fondo educativo para prevención de coronavirus en escuelas

El consejero escolar Gustavo Liloff se sumó a las críticas por las demoras en la decisión de suspender el dictado de clases en territorio bonaerense, ante el avance de la pandemia de coronavirus.
"Dado el estado público del Acta de la reunión mantenida por parte de la Comisión Distrital de Salud, de la que participé como Consejero Escolar, y en virtud del comunicado remitido en forma conjunta por la Jefatura Distrital y la Regional, es que expreso mi más enérgico malestar ante la falta de acciones concretas y viables por parte de la Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE), en prevención de un virus que ya viene cobrando vidas no solo en el mundo, sino también, tempranamente en nuestro país" señaló.

"Hemos recibido una partida de dinero para elementos de limpieza que escasamente supera los $ 64.000 cuando sabemos que para la implementación de los protocolos de limpieza y prevención (enviados de la propia DGCyE), la erogación que demanda nuestro distrito para los 105 establecimientos educativos supera ampliamente el $ 1.000.000" agregó el directivo.
Además, puntualizó que propuso destinar el dinero que se pensaba invertir en obras a "atender el riesgo inminente".
"NO PODEMOS PERMITIRNOS ser “cómplices” de situaciones donde está la posibilidad de un riesgo de vida. Debemos suspender las actividades dentro de las escuelas, y considerar vías pedagógicas alternativas" consideró Liloff.
"Tomemos los ejemplos preventivos y actuemos en consecuencia, basta para ello considerar la Circular del Decanato de la Facultad de Medicina de la UBA (una de las más prestigiosas), donde el comité de experto decidió suspender las clases presenciales" concluyó.
Este domingo, volverán a reunirse las principales autoridades educativas del país. Si bien trascendió que podría anunciarse la suspensión del ciclo lectivo por al menos dos semanas, esta mañana el presidente Alberto Fernández explicó los motivos por los que hasta el momento no se tomó la medida. “Primero porque el ritmo del crecimiento de la enfermedad no lo hacía recomendable y, segundo, porque lo que más les preocupaba es dónde quedaban los chicos si los padres tienen que ir a trabajar. Todos sacaron la conclusión de que se quedarían con los abuelos, los más vulnerables. Entonces nos recomendaron seguir con las clases, hacer monitoreo diario y ver con qué velocidad crece la pandemia”.