Profundo pesar por el fallecimiento de la docente y referente social Susana Polimante


El fallecimiento de la docente, catequista y referente social Susana Polimante causó un profundo pesar en la comunidad de San Pedro, donde desplegó una extensa trayectoria marcada por el compromiso educativo y una activa participación en el ámbito eclesial y comunitario.

Polimante tuvo una destacada labor en el ámbito de la enseñanza local, donde desempeñó funciones como maestra de grado, vicedirectora del Instituto Nuestra Señora del Socorro y directora del nivel primario en el Colegio San Francisco de Asís. Su actividad en la educación estuvo estrechamente vinculada a su fe, lo que la llevó a ejercer también como catequista y a ocupar cargos de relevancia regional, como su desempeño dentro de la Junta Diocesana de Catequesis en la formación de nuevos educadores en la fe.

En el plano institucional y parroquial, cumplió funciones de secretaria administrativa y formó parte activa de la Pastoral de Liturgia. Entre sus tareas comunitarias y de asistencia social, se destacó como misionera de manzana y ministra extraordinaria de la Sagrada Comunión, labor mediante la cual brindaba acompañamiento y asistencia espiritual a personas enfermas de la localidad. Asimismo, los registros históricos locales la ubican como una de las colaboradoras clave en la organización de los actos de consagración solemne del templo de Nuestra Señora del Socorro, acontecido en el año 1986.

A través de los canales de comunicación institucionales y las redes sociales de la comunidad eclesial, se difundió un mensaje de despedida que destaca el impacto de su labor vecinal:

"Con profundo pesar despedimos a Susana, quien hizo de su vida una verdadera vocación de servicio.

A lo largo de los años entregó generosamente su tiempo, sus capacidades y su corazón a la Iglesia, dejando una huella imborrable en cada comunidad que tuvo la gracia de conocerla. Sirvió en la Junta Diocesana de Catequesis, acompañó con dedicación la formación de innumerables catequistas, fue secretaria parroquial, integrante de la Pastoral de Liturgia, misionera de manzana, ministra extraordinaria de la Sagrada Comunión llevando a Jesús Eucaristía a tantos hermanos enfermos y entregándolo con amor en las Misas de la Parroquia. Su amor por la Iglesia también quedó plasmado en el compromiso con la preparación de la solemne consagración del templo Nuestra Señora del Socorro en 1986.

Su misión educativa fue igualmente fecunda. Como maestra, catequista, vicedirectora del Instituto Nuestra Señora del Socorro y directora del Colegio San Francisco de Asís en el nivel primario, supo formar generaciones de niños y jóvenes con la sencillez del Evangelio, el testimonio de una fe viva y una entrega incansable.

Hoy damos gracias a Dios por el inmenso bien que sembró entre nosotros. Quienes compartimos algún tramo de su camino sabemos que su mayor enseñanza no fueron solamente sus palabras, sino su ejemplo cotidiano de servicio silencioso, fidelidad y amor a Cristo y a su Iglesia.

Con la esperanza puesta en la Resurrección, pedimos al Señor que la reciba en la alegría de su Reino y le conceda el descanso eterno. Que María Santísima del Socorro, a quien tanto amó y sirvió, la conduzca al encuentro definitivo con su Hijo.

Susana, descansa en la paz del Señor. Tu legado permanecerá vivo en la fe de tantas personas a las que ayudaste a acercarse a Dios".