El ingeniero Juan Borus, referente del Sistema de Información y Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA), brindó un panorama actualizado sobre las perspectivas hídricas para la región en relación con el fenómeno de El Niño para lo que resta del año, anticipando un escenario de aguas altas hacia el último bimestre.
El especialista detalló el proceso físico que desencadena este fenómeno climático y cómo la interacción entre el océano y la atmósfera comienza a manifestarse en los patrones de precipitaciones, a la espera de precisiones sobre las zonas que resultarán más afectadas.
"Ese calentamiento, en general, cuando es significativo o persistente termina afectando la circulación de vientos, que altera la atmósfera. Hay un calentamiento y la atmósfera causó recibo. Falta que se termine de definir un marco que permita saber dónde se van a dar los impactos más significativos de lluvias. Ayer tuvimos una reunión en el marco del Comité Hídrico Federal en donde el Servicio Meteorológico informó las perspectivas más ciertas. Está claro que se trata de un Niño fuerte, no me gusta la expresión de Super Niño porque es una expresión periodística", explicó Borus en declaraciones formuladas a La Radio 92.3.
Respecto de los plazos estimativos en los que se registrará la mayor intensidad del fenómeno y las áreas geográficas donde comenzarían a registrarse los primeros frentes de tormentas importantes, el integrante del INA trazó una posible evolución temporal.
"El calentamiento va a alcanzar su máxima expresión para octubre o noviembre y empezaremos a tener en algún lugar de la región lluvias significativas. Tengo la impresión de que empezaría por la cuenca del Río Uruguay pero en lo que falta del invierno y la primavera se definirá todo", precisó el ingeniero.
Asimismo, Borus anticipó la tendencia hidrológica para el tramo final del año y diferenció los repuntes fluviales recientes de los efectos paulatinos que provocará el fenómeno meteorológico global en los próximos meses.
"En el último bimestre del año vamos a tener un escenario de aguas altas. En Iguazú ya tuvimos una crecida pero no tuvo que ver con el Niño", diferenció el especialista del organismo nacional.
En cuanto al impacto específico que tendrá la crecida en la zona de San Pedro y el delta bonaerense, el técnico advirtió que la transición hacia niveles elevados afectará de manera directa a los sectores productivos de la región, fundamentalmente a la ganadería de islas, requiriendo una planificación anticipada para el movimiento de los rodeos.
"En la zona de San Pedro se asentará en aguas medias y gradualmente va a ir oscilando entrando la primavera en aguas altas y empezando a definir un escenario que condicionará algunas actividades económicas como la hacienda en islas. Incluso más que la Defensa Civil de alguna ciudad ribereña. Recuerdo algunas cuestiones como la descarga de hacienda en islas que atravesó la ciudad", rememoró en alusión a operativos de evacuación de ganado de años anteriores.
Finalmente, el referente de la alerta hidrológica evaluó la posible duración de este ciclo y remarcó la importancia de analizar cada evento de manera particular para fortalecer los esquemas de prevención hídrica.
"Sus impactos no están claros pero me da la impresión de que éste en particular no va a ser tan largo. De todos modos, todos los Niños son distintos porque en cada oportunidad se pueden sacar enseñanzas", concluyó Borus.
