Tensión en la Unidad Penal 11 de Baradero: pelea de facciones, fuga frustrada y motín

 


Una jornada de extrema violencia se vivió este último domingo en la Unidad Penal N° 11 de Baradero, donde una disputa interna entre reclusos derivó en una gresca con heridos, la fuga de dos internos que terminaron siendo recapturados y un posterior motín que requirió el despliegue de diversas fuerzas del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).

El conflicto se originó en horas de la tarde, cuando un grupo de internos alojados en los pabellones 1, 2 y 3 se enfrentó mediante el uso de facas y otros elementos cortantes con los residentes de las casas 4 y 5. Como consecuencia de la violenta reyerta, cuatro reclusos debieron ser trasladados de urgencia al Hospital Llocal. Desde el nosocomio informaron que los pacientes sufrieron heridas cortantes en el cuero cabelludo y las piernas, además de varias escoriaciones, y uno de ellos presentó una fractura en el antebrazo. Tras recibir las curaciones correspondientes, todos fueron dados del alta.

Los investigadores sospechan que el detonante del enfrentamiento está vinculado a un conflicto por la venta de estupefacientes dentro del establecimiento carcelario. La principal hipótesis señala que la mercadería se comercializaba desde el sector de las casas hacia los pabellones, y el intento de un grupo de apoderarse de dicha sustancia habría desatado la agresión.

Aprovechando el desorden generalizado durante los incidentes en la unidad ubicada en la Colonia Suiza, dos internos lograron evadirse del predio. Los fugados fueron identificados como Ayrton Damián Alderete Brandan y Guido Ezequiel Roldan Coria, quienes, paradójicamente, cumplían el fin de sus condenas durante el transcurso de este año. Ante la alerta, las fuerzas de seguridad montaron de inmediato un operativo cerrojo en la región que permitió la rápida localización y captura de ambos ciudadanos.

Una vez finalizadas las tareas de recaptura, la tensión volvió a incrementarse dentro del penal cuando un grupo de internos inició un motín. Los reclusos ganaron los techos de la estructura y comenzaron a proferir gritos con diversas exigencias dirigidas a las autoridades judiciales.

Para contener la revuelta, el lugar fue rodeado por un importante contingente del SPB que incluyó el arribo de agentes de apoyo provenientes de las dependencias de Campana, San Nicolás y La Plata. Luego de varias horas de negociaciones y maniobras operativas, el personal penitenciario logró que los internos depusieran su actitud y procedió a reducirlos. Para restablecer el orden definitivo en la institución, las autoridades dispusieron el traslado inmediato de decenas de reclusos hacia otras unidades carcelarias de la provincia.