Provincia lanza un programa de fortalecimiento en lectura y escritura para estudiantes de primer año de secundaria


 La Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires oficializó la creación del Programa de Fortalecimiento del Tramo de Inicio Acompañado (FoTIA), una iniciativa pedagógica diseñada para reforzar las trayectorias escolares de los estudiantes que ingresan al nivel secundario y evidencian dificultades en lectura y escritura. La medida, aprobada mediante resolución oficial, se implementará entre el 18 de mayo y el 30 de septiembre de 2026.

La normativa establece que el programa alcanzará a alumnos de primer año de escuelas secundarias tanto de gestión estatal como privada con aporte estatal, incluyendo las modalidades de Educación Técnico Profesional y Educación Artística. La decisión del Gobierno provincial de Axel Kicillof se fundamenta en los resultados de las evaluaciones de escritura realizadas al inicio del ciclo lectivo, las cuales detectaron complejidades específicas que podrían condicionar la adquisición de los contenidos curriculares propios del nivel.

Para la ejecución del FoTIA, la cartera educativa bonaerense asignará hasta un máximo de 6.500 módulos adicionales del Programa de Fortalecimiento de las Trayectorias Educativas (Forte). Estos recursos se destinarán de manera exclusiva a actividades de acompañamiento e intensificación de la enseñanza, y la designación de los docentes correspondientes se llevará a cabo entre el 26 de mayo y el 25 de septiembre de este año. La distribución de los módulos se realizará bajo criterios técnicos definidos por las autoridades escolares.

El programa se inserta en el marco del nuevo Régimen Académico para la Educación Secundaria, el cual ya prevé un Tramo de Inicio Acompañado para los ingresantes a primer año. Desde el área educativa provincial señalaron que el propósito central es mitigar el impacto de la transición entre la escuela primaria y la secundaria, promoviendo la construcción de hábitos de estudio, la organización del trabajo áulico y el desarrollo de competencias de lectoescritura fundamentales para el trayecto escolar posterior.

La población objetivo estará integrada por aquellos estudiantes de primer año identificados con necesidades de refuerzo a través de la prueba de escritura del Tramo de Inicio Acompañado y del primer informe de avance de la materia Prácticas del Lenguaje. En la selección de los establecimientos se priorizará a las escuelas estatales y a las privadas con el total de subvención estatal que registren una mayor matrícula con dificultades en estas áreas, especialmente en contextos de vulnerabilidad social y educativa.

El esquema de trabajo contempla la incorporación de maestras y maestros con formación y experiencia específica en alfabetización, quienes coordinarán sus tareas con los equipos docentes y directivos de cada institución. Las actividades de apoyo pedagógico podrán desarrollarse dentro del horario escolar, antes o después de las clases habituales, en la modalidad de contraturno o durante los días sábados, quedando abiertas otras alternativas sujetas a la autorización de la supervisión escolar.

Cada una de las escuelas seleccionadas recibirá una asignación de entre 5 y 20 módulos Forte, organizados en paquetes de cinco unidades. Cuatro de estos módulos se aplicarán directamente a las tareas de enseñanza con grupos integrados por un mínimo de diez estudiantes, mientras que el módulo restante se reservará para instancias de capacitación, seguimiento y confección de informes. Los educadores designados contarán con instancias de formación permanente coordinadas por especialistas de nivel central y equipos territoriales.

La resolución estipula un estricto mecanismo de seguimiento y evaluación para medir el impacto de la política pública. El dispositivo incluirá el monitoreo individualizado del desempeño de los alumnos, informes periódicos redactados por los docentes a cargo, encuestas destinadas a los equipos de conducción y registros detallados de la ejecución presupuestaria y pedagógica para evaluar de forma continua los avances y las dificultades del proceso.