Cómo trabaja la cooperativa que recibe y reconvierte los residuos electrónicos de San Pedro


La Dirección de Medio Ambiente de la Municipalidad de San Pedro estableció líneas de trabajo conjunto con la Cooperativa de Trabajo TecnoRAEE, una organización especializada en el reciclaje y la economía circular, orientadas a implementar campañas locales para la recolección y el tratamiento de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE).

A sus plantas de reciclaje se dirigen los cargamentos que surgen de los operativos que se vienen desarrollando los miércoles en distintos puntos de la ciudad. 

La iniciativa busca dar respuesta al incremento del descarte tecnológico domiciliario e industrial, promoviendo la descontaminación y la reinserción de componentes en los circuitos productivos. Gonzalo Pérez, presidente de la cooperativa y analista de sistemas, explicó en declaraciones al programa "Equipo de Radio" (La Radio 92.3) que el establecimiento "es la primera planta de refuncionalización de la provincia de Buenos Aires".

El responsable del proyecto detalló la metodología de trabajo implementada en la planta de procesamiento, donde conviven la solidaridad y el reciclaje industrial. "Todo lo que entra el 75 por ciento de refuncionaliza para ser donado para instituciones, como computadoras, impresoras, electrodomésticos", precisó Pérez, y agregó que, de manera complementaria, "por otro lado hacemos el desarme para que llegue el material como aluminio, cobre, plástico, otra vez a la industria".

La problemática de los desechos tecnológicos cobró una dimensión crítica a partir de las transformaciones en los hábitos de consumo globales, un fenómeno que se agudizó durante las restricciones de movilidad de los últimos años. "Iniciamos porque hoy hay 28 plantas, hay una reglamentación con una ley que indica que los grandes generadores, a medida que el consumo tecnológico fue avanzando", puntualizó el referente, describiendo el panorama normativo. En relación al impacto de la cuarentena, recordó: "En la pandemia, los seres humanos se tuvieron que quedar en la casa y hubo mucho consumo tecnológico y eso terminaba en el basural".

Asimismo, advirtió sobre la acumulación domiciliaria de estos equipos obsoletos y la necesidad de intervenir en el ciclo de descarte. "Hubo que organizar ese consumo, porque ya no es más un celular, cada año van pasando las generaciones, los teléfonos, los televisores, las computadoras quedaban en la casa y en los basurales", remarcó.

Los riesgos ambientales y sanitarios derivados de la falta de un tratamiento adecuado constituyen uno de los principales motores de la actividad. "Los niños tienen plomo en la sangre, y nadie se daba cuenta de lo que estaba pasando, los ríos estaban contaminados", alertó Pérez al fundamentar los inicios de la organización. Ante este escenario, relató que "la propuesta inicial fue hablar con el Ministerio de Provincia. Y luego lo de la refuncionalización se fue generando porque el material para el gran generador lo que necesita es una trazabilidad que explique qué se hace con el material, dónde se recupera y de qué manera".

Respecto al alcance de las tareas que desarrollan en territorio bonaerense mediante el trabajo articulado con los gobiernos locales, Pérez indicó: "Hacemos campañas municipales y convenios con las direcciones de medio ambiente. La idea es sacar los electrónicos de los hogares, que están obsoletos, para desarmar y pasaron de moda". En ese sentido, añadió que "a través de esas campañas y los grandes generadores que son empresas, terminan en la planta para la refuncionalización de computadoras que donamos a instituciones, jardines, o colegios".

Finalmente, el referente de TecnoRAEE describió el destino final que se le asigna a cada componente recuperado en las líneas de desguace para evitar el impacto ambiental. "El plástico se mete en un horno para ladrillos, las placas se exportan para otro país, se saca el cobre de los cables, también con el aluminio y el bronce", detalló.

Con respecto al crecimiento institucional y al equipo de trabajo que sostiene la estructura actual, Pérez, quien mencionó que "soy analista de sistemas, estoy terminando la ingeniería", concluyó: "Fui formando en base a lo que uno quería saber y el sentir de cada uno. Trabajamos hombres y mujeres, que son más inteligentes para algunos aspectos del trabajo y empezamos a delegar tareas en quienes desarmaban, quienes refuncionalizaban, quienes limpiaban, quienes se encarga de la documentación. Fue muy largo el proceso y la planta hoy funciona sola. No es solo un trabajo, sino también disfrutar el día. Actualmente tenemos convenio con 48 Municipios de la provincia de Buenos Aires".