Mariel Mitidieri presentó "Herederos de la Laguna" en el Club Náutico

El Club Náutico San Pedro fue escenario de un emotivo encuentro cultural en el marco de las actividades camino a su 119º aniversario. Este miércoles 29 de julio, las instalaciones de la Escuela Náutica Guillermo Brown acogieron la presentación del libro "Herederos de la Laguna", una obra escrita por la sampedrina Mariel Mitidieri que convocó a más de 80 personas, entre miembros de la Comisión Directiva, deportistas, referentes históricos del canotaje y vecinos vinculados a la historia fluvial de la región. La conducción de la jornada estuvo a cargo de Sonia Secchi, secretaria de la Comisión Directiva del club. La velada combinó recuerdos, reflexiones e historias compartidas frente a la mirada atenta de un público que colmó el salón, con el marco natural de la laguna de fondo. Durante el evento, la autora estuvo acompañada por Lola Barceló, ilustradora del libro y joven navegante de la clase Optimist de la institución, quien ofreció la lectura de alguno...

Rescatan y restaurarán dos históricos surtidores de combustible de la empresa Plácido Martínez Sobrado


 Dos históricos surtidores de combustible que pertenecieron a la emblemática empresa local Plácido Martínez Sobrado fueron rescatados de una chatarrería local para ser incorporados a una colección particular de "petromobilia", la rama del coleccionismo dedicada a resguardar la historia de los combustibles y sus tecnologías. Las piezas, que forman parte del patrimonio histórico y de la memoria social de la ciudad, serán restauradas por completo para preservar su valor testimonial.

La iniciativa fue impulsada por Alejandro Bianchini, un comerciante sampedrino y colaborador habitual del Museo Paleontológico en tareas de rescate patrimonial, quien fue alertado sobre la existencia de estos aparatos por Diego Melgar, propietario de un comercio de venta de metales. Los dispositivos recuperados pertenecen a la marca S.A.M.Y.A. Avery Hardoll; el más antiguo data de finales de la década de 1920 o principios de 1930, mientras que el segundo corresponde a un modelo de la década de 1940.

Más allá de su valor técnico, las piezas conectan directamente con la vida cotidiana de las pasadas generaciones de sampedrinos. Uno de los surtidores estuvo destinado específicamente al expendio de kerosene en el antiguo local de la firma ubicado en la intersección de las calles Pellegrini y Las Heras. En ese sitio, los vecinos solían formar largas filas con damajuanas y bidones para abastecerse del combustible necesario para la calefacción del hogar, transformando la espera en un espacio de encuentro e interacción social característico de la época.