Ante la reciente detección de casos del virus conocido como "manos, pies y boca" en distintos jardines de infantes de la ciudad, la comunidad médica local brindó detalles sobre el comportamiento de esta enfermedad y las medidas de prevención necesarias para evitar su propagación. La patologÃa, de carácter viral y altamente contagiosa, afecta principalmente a niños y niñas de hasta cinco o siete años de edad.
La médica pediatra Liliana Doldán explicó que se trata de un virus muy frecuente durante esta época del año y que posee un perÃodo de incubación corto. "Una vez que se entra en contacto, a los tres dÃas ya se manifiesta la enfermedad", señaló la especialista, quien además precisó que el cuadro suele comenzar con picazón incluso antes de que aparezcan las vesÃculas caracterÃsticas, similares a las de la varicela.
Doldán remarcó que, si bien la enfermedad genera un importante malestar y puede dar fiebre, generalmente no presenta complicaciones graves. "El mensaje que tenemos que transmitir es que cuando los chicos están con fiebre o tienen estos granitos, deben quedarse en casa", enfatizó. Asimismo, recomendó el uso de analgésicos y la ingesta de alimentos frÃos para paliar las molestias de las llagas en la boca, advirtiendo que la consulta médica es obligatoria ante cuadros de vómitos, rechazo total a los lÃquidos o persistencia de la fiebre más allá del quinto dÃa.
CaracterÃsticas y prevención de la enfermedad
La enfermedad de manos, pies y boca es una infección causada por un grupo de virus, siendo el Coxsackie el más común. Se caracteriza por la aparición de ampollas pequeñas en las palmas de las manos, las plantas de los pies y el interior de la boca. Al ser una afección eruptiva, su transmisión se produce de persona a persona a través de secreciones nasales, saliva, el lÃquido de las ampollas o el contacto con superficies contaminadas.
Dado que el virus puede seguir diseminándose incluso después de que los sÃntomas desaparezcan, las autoridades sanitarias recomiendan intensificar el lavado de manos, desinfectar objetos de uso común y evitar compartir vasos o cubiertos. Al no existir una vacuna especÃfica, el aislamiento preventivo en el hogar ante los primeros sÃntomas resulta la herramienta más efectiva para frenar los brotes en los ámbitos escolares.