En lo que va de 2026, los casos de meningitis en la Argentina experimentaron un incremento por encima de las expectativas sanitarias, según se desprende del último Boletín Epidemiológico Nacional. Los datos oficiales registran un total de 172 casos, cifra que supera la mediana de 152 contagios acumulados para el mismo periodo durante los años 2022-2025.
El infectólogo pediatra Enrique Casanueva (MN 55133) destacó la importancia de identificar los síntomas de forma temprana, los cuales incluyen fiebre alta, rigidez de nuca, sensibilidad a la luz y vómitos. El especialista advirtió que en lactantes los signos pueden ser más sutiles, presentándose como irritabilidad o rechazo al alimento. “Reconocer estos signos y consultar de forma precoz es clave para iniciar el tratamiento adecuado y reducir el riesgo de secuelas”, explicó el profesional.
Uno de los mayores desafíos sanitarios actuales radica en el serogrupo B del meningococo, responsable del 95% de los casos en menores de un año registrados entre 2022 y 2024. Pese a que la enfermedad meningocócica invasiva tiene una letalidad de entre el 10% y el 15%, y que hasta un 20% de los sobrevivientes desarrollan discapacidades como pérdida auditiva o dificultades cognitivas, las coberturas de vacunación muestran un descenso preocupante a medida que aumenta la edad de los pacientes.
Si bien la primera dosis de la vacuna contra el meningococo alcanza una cobertura del 83,5% a los tres meses de vida, el cumplimiento cae al 72,9% en el refuerzo de los 15 meses y se desploma al 51,9% en la dosis única correspondiente a los 11 años. Esta brecha en la adolescencia resulta crítica, dado que los jóvenes presentan las tasas más altas de portación de la bacteria.
Ante este escenario, las autoridades sanitarias y especialistas refuerzan el llamado a completar los esquemas del Calendario Nacional de Vacunación, que incluye protecciones contra el meningococo, neumococo y Haemophilus influenzae tipo b. “Hace años que trabajamos para derribar la idea de que la vacunación es solo para la infancia; a lo largo de toda la vida existen vacunas que ayudan a prevenir enfermedades graves”, concluyó Casanueva.
