Mariel Mitidieri presentó "Herederos de la Laguna" en el Club Náutico

El Club Náutico San Pedro fue escenario de un emotivo encuentro cultural en el marco de las actividades camino a su 119º aniversario. Este miércoles 29 de julio, las instalaciones de la Escuela Náutica Guillermo Brown acogieron la presentación del libro "Herederos de la Laguna", una obra escrita por la sampedrina Mariel Mitidieri que convocó a más de 80 personas, entre miembros de la Comisión Directiva, deportistas, referentes históricos del canotaje y vecinos vinculados a la historia fluvial de la región. La conducción de la jornada estuvo a cargo de Sonia Secchi, secretaria de la Comisión Directiva del club. La velada combinó recuerdos, reflexiones e historias compartidas frente a la mirada atenta de un público que colmó el salón, con el marco natural de la laguna de fondo. Durante el evento, la autora estuvo acompañada por Lola Barceló, ilustradora del libro y joven navegante de la clase Optimist de la institución, quien ofreció la lectura de alguno...

Rock en Baradero: Pogo y ritual entre la lluvia, el sol, el calor y el frío


Bien entrada la madrugada del domingo, el cansancio comenzaba a ganarle a las miles de personas que colmaron el Anfiteatro Municipal de Baradero reconvertido en la República del Rock. Después de dos días, el calor insoportable, la humedad pegajosa, el viento, la lluvia, el sol y, finalmente, el frío, eran demasiado. Pero Rock en Baradero siempre tiene algo más. El sopapo para despertar a los que se quedaron para el final llegó de la mano de Peces Raros y una explosión audiovisual adrenalínica y sin espejos en los que mirarse dentro de la música argentina de este siglo. 

La jornada del sábado no tuvo el carácter épico del primer día, cuando miles de cuerpos mojados por el sudor y el temporal saltaron entre el pogo y el ritual (no por casualidad así se llaman los dos escenarios principales) por más de diez horas. Sin respiro, la posta pasó de Eruca Sativa a La Vela Puerta, de Turf a Las Pelotas, de Guasones a El Plan de la Mariposa y de La Delio Valdez a Kapanga. En potencia y fiesta, un día difícil de igualar. 


A cambio, el último día tenía reservados varios de los mejores momentos musicales de la historia del festival, lo que no es poco. Marilina Bertoldi, pin-up style y aferrada a muñecas algoo perturbadoras, arrancó con "Para quién trabajás", el tema que da nombre a su último disco. La voz más emblemática de su generación repasó, en un hora, uno de esos repertorios que jamás pasan de largo.  



Pegada apareció la leyenda. No la del hada y el mago, la leyenda del metal neoclásico argentino. Adrián Barilari y Walter Giardino podrían resultar hasta vintage a los ojos de las nuevas generaciones, no tan acostumbradas a esos pelos (aún con Medical Hair), esas tachas y esa estética en las pantallas. Pero cuando Rata Blanca toma el escenario, la voz metalera por definición y el mejor guitarrista argentino muestran por qué nunca perderán vigencia. Hasta el mismísimo Pato Sardelli ofició de fan tras bambalinas, pasando inadvertido para la mayoría del público. 


El salto temporal y estilístico hasta El Kuelgue hubiera sido impensado en los tiempos en que Rata iniciaba su carrera. Pero los festivales vinieron, entre otras cosas, para esto. El mismo público que hacía cuernitos con los riff de Giardino giró 45 grados y se encontró coreando Parque Acuático y Carta para no llorar. Julián Kartun, enorme cantante y comunicador, todo lo puede. 


Afuera, al mismo tiempo, sonaba la música de Los Tabaleros en el escenario del parque. La coincidencia horaria hizo que muchos se perdieran uno de los espectáculos más originales de la música argentina, con un cruce de géneros y estilos en los que conviven un dejo de Los Chalchaleros con un rasguido triste de Pity Alvarez. 

A todo esto, Babasónicos sigue presentando el mejor espectáculo en vivo del rock nacional. Luces a pleno en el escenario, blanco y negro en las pantallas con tomas cenitales de Adrián Dárgelos retorciéndose sobre el pie del micrófono. Espasmos sincopados de Diego Tuñón y precisión milímetrica del resto de la banda. Elegantes hasta en la elección de la lista de temas, que va preparando de a poco al público hasta sacudirlo con una seguidilla en la que se mezclan Vampi, Yegua, Putita, Irresponsables, Microdancing, El loco o La Pregunta. Todos los tiempos de una banda que apostó a la sofisticación para quedarse con un lugar grande en la música latinoamericana. 


Mientras Dárgelos dejaba la escena, empezaba a sonar el tema de Twin Peaks, la música creada por Angelo Badalamenti para la serie de David Lynch, el héroe absoluto de Santiago Motorizado. El Mató empezaba su set con un in crescendo propio de quienes transitaron el under y lograron la popularidad sin resignar principios culturales. Una parte del público se quedó con El Tesoro o El Magnetismo, pero miles cerraron los ojos y los vieron otra vez en La Plata tocando Sábado o Tormenta Roja. 


Extraña decisión, una banda enorme e indispensable como Los Pericos quedó al mismo tiempo en el escenario del parque, aunque con un público fiel que los fue a buscar antes de meterse otra vez para dejarse llevar hasta el final por los extraños pescados y su psicodelia electrónica. 

Pasó Rock en Baradero 11, y en San Pedro seguimos extrañando esos festivales que tuvimos antes, en los que brillaron las versiones más jóvenes de Las Pelotas, Catupecu, los Baba, La Vela, Rata (más Divididos, Bersuit, Fito, Ciro, Attaque, NTVG) y hasta se hicieron conocer Los Tabaleros y El Plan de la Mariposa.