Hallan restos de un toxodonte de 200.000 años con marcas de pisoteo de otros grandes mamíferos

 


Integrantes del Grupo Conservacionista de Fósiles recuperaron restos óseos de un toxodonte (Toxodon platensis) con una antigüedad estimada en 200.000 años. El hallazgo se produjo en el yacimiento paleontológico de Campo Spósito, ubicado a unos 8 kilómetros del casco urbano de San Pedro, y destaca por presentar una inusual marca de "pisoteo" prehistórico en uno de sus huesos principales.

El equipo conformado por José Luis Aguilar, Alexis Celié, Jorge Martínez, Walter Parra y Julio Simonini, pertenecientes al Museo Paleontológico de San Pedro, extrajo piezas clave del ejemplar, entre las que se encuentran escápulas, húmero completo, ambas tibias y fíbulas articuladas, parte de la pelvis y una rama mandibular casi completa con sus piezas dentales.


Los toxodontes fueron grandes herbívoros con una masa corporal cercana a los 1.000 kilogramos, dimensiones similares a las de un hipopótamo moderno. Estos animales alcanzaban los 3 metros de longitud y 1,60 metros de altura, y poseían una boca en forma de "pala" con anchos incisivos diseñada para arrancar grandes volúmenes de vegetación.

El detalle más significativo del descubrimiento fue advertido durante las tareas de acondicionamiento en el taller del museo. Los técnicos identificaron una fractura por hundimiento en la zona media del húmero, compatible con una presión externa extrema ocurrida hace milenios.


Al respecto, el Dr. Rodrigo Tomasini, investigador de la Universidad Nacional de Bahía Blanca y del INGEOSUR-CONICET, explicó que la modificación es compatible con el pisoteo generado por algún mamífero de gran tamaño. Según el especialista, el colapso del hueso compacto exterior se habría producido una vez que el resto óseo se encontraba depositado en la superficie, ya despojado de los tejidos blandos que lo protegían.

Desde el Museo Paleontológico señalaron que el yacimiento de Campo Spósito preserva un tramo de un río prehistórico que funcionó como un humedal donde los animales se acercaban a beber y alimentarse. En ese contexto de convivencia salvaje, los restos de ejemplares muertos quedaban expuestos en el barro y eran frecuentemente pisoteados por otros animales de peso descomunal que circulaban por la zona.

Este hallazgo se suma a una importante colección de piezas de toxodontes reunidas por la institución en los últimos años. Los especialistas indicaron que el estudio de este ejemplar adulto aportará nuevas pistas sobre la mecánica del yacimiento y permitirá avanzar en el conocimiento de las interacciones y el comportamiento de la megafauna que habitó la región durante el Pleistoceno.