Se cumplen hoy diez años del homicidio del productor viverista Ariel Lido Gomila, un hecho que el 6 de febrero de 2016 conmocionó a la comunidad de San Pedro y puso de manifiesto la compleja relación entre la inseguridad rural, el narcotráfico y los sectores de poder.
El crimen ocurrió durante la madrugada, cuando Gomila, de 77 años, regresaba a su vivienda en un establecimiento rural del paraje El Espinillo tras una cena en la ciudad. Al arribar junto a su esposa, advirtió que la puerta de entrada había sido violentada por delincuentes que se encontraban en el interior cometiendo un robo. En medio del enfrentamiento, el productor recibió un disparo que le provocó la muerte poco después.
La investigación, liderada por el fiscal Marcelo Manso, atravesó momentos de alta tensión social. Durante más de un año, el principal sospechoso, Ulises Fernández, permaneció prófugo de la justicia, lo que motivó multitudinarias marchas de silencio y "velas por la justicia" encabezadas por los familiares de la víctima. En aquel entonces, los allegados de Gomila denunciaron públicamente que la causa enfrentaba "complicidades y corrupción" debido a los vínculos del imputado con la política local y el comercio de estupefacientes.
El quiebre definitivo en la causa se produjo en septiembre de 2019. Tras dos jornadas de debate, un jurado popular declaró a Ulises Fernández culpable por unanimidad. La sentencia de prisión perpetua incluyó los delitos de homicidio criminis causa, robo calificado por el uso de arma de fuego, tenencia de armas de guerra y comercialización de estupefacientes.
A diez años de aquel fatídico sábado, la figura de "Lido" Gomila permanece presente en el reclamo permanente por la seguridad en el ámbito rural. Su familia, que tras el veredicto afirmó que "la verdad se conquista con verdad", continúa recordando al productor como un símbolo de la lucha ciudadana contra la impunidad en la región.
