El equipo del
Museo Paleontológico de San Pedro logró recuperar importantes fragmentos pertenecientes al piso del antiguo convento franciscano que dio origen a la ciudad. El hallazgo se produjo en el marco de las excavaciones que los investigadores llevan adelante en el antiguo pozo de agua de la orden religiosa, ubicado en el sector donde actualmente funciona el jardín central del Palacio Municipal.
Las piezas rescatadas son lajas de color gris a gris oscuro, conocidas comercialmente como "laja San Luis" por su provincia de origen. Desde el punto de vista geológico, el nombre más aceptado para este material es filita o phyllite, una roca que forma parte de los basamentos de las Sierras Pampeanas, especialmente de la zona de la Sierra de San Luis en localidades como La Florida, El Trapiche y La Carolina.
Los fragmentos recuperados cubren una superficie total de aproximadamente
1 metro cuadrado y se suman a un conjunto de piezas de alto valor histórico que ya han sido extraídas del mismo sitio. Entre estos elementos se destacan tejas de los techos, ladrillos de las paredes y restos de mampostería en general, además de numerosos objetos vinculados a las actividades de uso diario de los antiguos habitantes del convento.
La presencia de estas rocas metamórficas evidencia no solo la estética del asentamiento original, sino también el flujo de materiales desde la región de Cuyo hacia el norte de la provincia de Buenos Aires durante la época colonial.
El convento, cuya construcción fue autorizada por el rey Fernando VI en 1748 e impulsada por el padre Francisco Antonio de Goicoechea a partir de 1750, representó el germen de la actual ciudad de San Pedro. El histórico edificio fue demolido en 1888, durante la gestión del intendente Máximo Millán, para dar paso a la construcción del actual Palacio Municipal, un exponente del estilo neoclásico español que sepultó los cimientos de la antigua estructura de los franciscanos recoletos.