El Sanatorio COOPSER reanuda la atención para afiliados de Unión Personal y Accord Salud

El Sanatorio COOPSER informó de manera oficial la normalización de sus servicios en consultorios para los beneficiarios de las obras sociales Unión Personal y Accord Salud, luego de un período de interrupción en las prestaciones motivado por incumplimientos financieros. ​La decisión de restablecer la atención médica se fundamenta en la cancelación de una parte significativa de la deuda pendiente que las mencionadas entidades mantenían con el centro de salud. Este avance en las negociaciones permitió destrabar el conflicto que afectaba la cobertura de una amplia nómina de afiliados en la región. ​A partir de este anuncio, los pacientes bajo dicha cobertura técnica están habilitados para solicitar turnos y realizar consultas ambulatorias con normalidad. Los servicios se encuentran operativos para todas las especialidades y profesionales médicos que integran la cartilla del Sanatorio COOPSER, garantizando así la plena vigencia de los derechos prestacionales de los usuarios.

Murió Fernando García Curten, el maestro que descubrió el arte en las penumbras de lo agónico


Fernando García Curten, uno de los artistas plásticos más importantes y, a la vez, más secretamente custodiados de la Argentina, falleció este domingo en su San Pedro, el pueblo que eligió como trinchera y refugio tras una radical renuncia al mercado del arte a principios de los años ‘90. Su muerte a los 86 años sella la leyenda del creador que encontró en la reclusión la forma más pura de la expresión.

Horacio Bernardes remarcó que el artista cargó con una doble condena: "el rechazo por el mercado y los circuitos de consagración fueron tan fuertes como los que el mercado y esos circuitos ejercieron sobre él". Este mutuo distanciamiento, lejos de menguar su talla, la agigantó, consolidándolo como un maestro de culto, una referencia obligada en voz baja. Colegas de la magnitud de Luis Felipe Noé y Eduardo Stupía lo consideraron un faro, un reconocimiento que se cristalizó cuando, en 2010, comisariaron una muestra de sus dibujos en el Centro Cultural Borges, su regreso a la escena después de décadas.


La historia de García Curten está marcada por un quiebre voluntario. En 1990, cuando su arte había alcanzado un nivel de consagración que lo llevó a una muestra dedicada exclusivamente a su obra en el Centro Cultural Recoleta, tomó una decisión abrupta y sin lógica aparente para la industria: renunciar a la exhibición pública.

Se desprendió de las grandes galerías, abandonó todo contacto con el circuito y se refugió en su casa natal. “Abandonó todo contacto con la industria del arte, se desprendió de las grandes galerías y dejó de lado el tantas veces buscado reconocimiento de la crítica y el público,” narra la contratapa del libro Un reflejo en la penumbra, del escritor Marcos Kramer, texto que sirvió de base para el reciente documental Lo Intangible


 


 El filme, dirigido por Matilde Michanie, se convirtió en una expedición a su mundo: un viaje a esa "especie de cueva de monstruos (y del creador de esos monstruos)", como reseñó Página/12.

El arte agónico: luchar con los despojos

Para comprender la magnitud de la obra de García Curten es indispensable recurrir a la aguda síntesis de su amigo Abelardo Castillo, quien definió su estilo como un “arte agónico”.

Castillo identificó en el pintor la elección del tercer camino en un tiempo en el que "si Dios ha muerto, todo está corrompido y trabajado por la muerte". Para el escritor, agonizar es lo mismo que luchar, y en esa contradicción reside el secreto de sus cuadros y esculturas.


En un tiempo donde "el único tiempo de las obras del hombre es ahora", García Curten, según Castillo, utilizó hilo, lata, desperdicios y chatarra para dar forma a sus visiones. Su obra es una refutación de la evidencia de la muerte: "robándole a la muerte sus propios materiales, luchar por la vida con la forma y la materia de sus despojos". Los críticos extranjeros, ante humanoides que parecen venir de Hiroshima o fantasmas de alambre y clavos, vieron en su trabajo una "visión metafísica del mundo".


 

 El santuario de la reclusión

La fama fue esquiva, no por la calidad de su trabajo, sino por su elección existencial. Paula Vásquez Prieto, en La Nación, lo definió como "Artista de fama esquiva" y señaló que la cámara del documental Lo Intangible se guía "por la vocación de descubrir a ese artista al que la fama le fue esquiva", mientras Adrián Monserrat en Escribiendo Cine invitó a buscar sus obras para dimensionar su impacto: "Impactantes. Su estilo es único."


El único espacio de exhibición que el artista aceptó fue su propia casa en San Pedro, también sede del Taller de las Artes de su compañera Susana "Chichí" Tosso. 

Convertida en un museo que contiene cientos de obras donadas al Municipio y declarado de interés municipal, la Casa Museo Fernando García Curten se transformó en un destino de peregrinación para especialistas, turistas y alumnos. Allí, el artista continuó creando, exponiendo desde "sus entrañas, desde su lugar más íntimo", alejado de la superficialidad y la popularidad, tal como lo definió Monserrat.

Con la muerte de García Curten, la plástica argentina pierde a uno de sus talentos más puros y desafiantes, un hombre que probó que el arte verdadero no requiere de circuitos ni de ventas, sino de una profunda, solitaria y agónica lucha por la belleza, aún cuando el horror y la basura parecen apropiarse de todo.   

Su arte persiste, porfiado, casi a pesar suyo, en esculturas, dibujos y pinturas. Pero también se perpetúa en cada niño o niña a los que Chichí acompañó con sus enseñanzas, en los cuentos de Fernanda o en cada paso de Rosaura. 

 

Los restos de Fernando García Curten no son velados. Su familia dispuso un acompañamiento hasta el Cementerio Municipal a las 11 horas del lunes desde COOPSER Servicios Sociales.