Charla sobre la vida de San Martín antes de 1812 en el Museo Histórico Municipal

 La Asociación de Amigos del Centro de Estudios Históricos de San Pedro anunció la realización de la conferencia titulada “La vida de San Martín antes de su llegada a la Argentina 1812”, en el marco de las actividades conmemorativas por un nuevo aniversario del fallecimiento del prócer nacional. La disertación se llevará a cabo el martes 4 de agosto a partir de las 14:30 en las instalaciones del Museo Histórico "Fray José María Bottaro" y estará abierta a la participación de instituciones locales, profesionales del área, equipos de trabajo y público en general. El encuentro contará con la exposición del doctor e ingeniero agrónomo Osvaldo Valenzuela, quien analizará el contexto, la formación militar y la trayectoria personal de José de San Martín durante sus años en Europa, con anterioridad a su retorno al río de la Plata para sumarse a la gesta emancipadora.

Cedieron una piedra de boleadora a la colección del Museo Paleontológico


El Museo Paleontológico recibió un objeto vinculado a antiguos pobladores de nuestra zona. Se trata de una bola de boleadora, fabricada en granito de color gris, de 6,5 centímetros de diámetro y 410 gramos de peso, fue cedida por la señora Marina Maino, vecina de nuestra localidad.

Esta pieza fue hallada hace muchos años en un sector cercano a Río Tala, donde la familia Langlois, a la cual pertenece la señora Marina, poseía un establecimiento rural.

Estos elementos, con los que se fabricaban las boleadoras que luego eran utilizadas para la caza de animales en la zona, suelen aparecer en los campos ya que, en repetidas ocasiones, ante un disparo fallido, solían perderse en los pastizales.

Las bolas como ésta, elaboradas con piedras graníticas, señalan una intensa actividad de intercambio con otros grupos humanos que vivían a cientos de kilómetros de distancia, ya que en San Pedro no existe este tipo de roca.

Sin dudas estas piedras, como materia prima para la elaboración de armas arrojadizas, eran muy apreciadas por los pueblos ribereños que, a su vez, poseían abundancia de otros bienes de intercambio como, por ejemplo, la carne de pescado, ciervo, carpincho y otros animales abundantes en nuestra zona.