El Sanatorio COOPSER reanuda la atención para afiliados de Unión Personal y Accord Salud

El Sanatorio COOPSER informó de manera oficial la normalización de sus servicios en consultorios para los beneficiarios de las obras sociales Unión Personal y Accord Salud, luego de un período de interrupción en las prestaciones motivado por incumplimientos financieros. ​La decisión de restablecer la atención médica se fundamenta en la cancelación de una parte significativa de la deuda pendiente que las mencionadas entidades mantenían con el centro de salud. Este avance en las negociaciones permitió destrabar el conflicto que afectaba la cobertura de una amplia nómina de afiliados en la región. ​A partir de este anuncio, los pacientes bajo dicha cobertura técnica están habilitados para solicitar turnos y realizar consultas ambulatorias con normalidad. Los servicios se encuentran operativos para todas las especialidades y profesionales médicos que integran la cartilla del Sanatorio COOPSER, garantizando así la plena vigencia de los derechos prestacionales de los usuarios.

Detuvieron a quien intentó incendiar una papelera céntrica


Personal del Grupo de Tareas Operativas de la Comisaría local logró identificar al autor del intento de incendio de un local en donde funciona una papelera, en Balcarce al 200, en la madrugada del domingo. 

Un allanamiento ordenado por la Justicia fue diligenciado por personal de la Estación de Policía Comunal y la Dirección Distrital de Investigaciones en Miguel Porta 935. En ese lugar, detuvieron a Salvador Eirin, de 31 años, y secuestraron el automóvil Renault Clío patente HLR271 que puede verse en las imágenes que registraron el hecho vandálico. Además, incautaron un teléfono celular que podría aportar más pruebas a la causa. 

El denunciante es Joaquín Iglesias, de 49 años, propietario del comercio atacado. 

El incidente tuvo lugar aproximadamente una hora después de que Eirin fuera retirado por personal de seguridad de un local nocturno. En ese lugar trabaja Iglesias, quien advirtió a los custodios que el agresor estaba molestando a una de sus compañeras.  

Como represalia, Eirín fue a buscar un bidón de nafta con el que roció el frente del tradicional comercio de la familia Iglesias y lo prendió fuego. El foco fue controlado por vecinos que utilizaron matafuegos, evitando la propagación hacia el interior del comercio, en donde se almacenan elementos altamente combustibles. Poco después, esa misma mañana, regresó para amenazar a Iglesias. 

Toda la secuencia quedó registrada por imágenes de las cámaras de seguridad de la zona, que fueron adjuntadas a la causa judicial, caratulada como "Incendio y amenazas en concurso real".