El Sanatorio COOPSER reanuda la atención para afiliados de Unión Personal y Accord Salud

El Sanatorio COOPSER informó de manera oficial la normalización de sus servicios en consultorios para los beneficiarios de las obras sociales Unión Personal y Accord Salud, luego de un período de interrupción en las prestaciones motivado por incumplimientos financieros. ​La decisión de restablecer la atención médica se fundamenta en la cancelación de una parte significativa de la deuda pendiente que las mencionadas entidades mantenían con el centro de salud. Este avance en las negociaciones permitió destrabar el conflicto que afectaba la cobertura de una amplia nómina de afiliados en la región. ​A partir de este anuncio, los pacientes bajo dicha cobertura técnica están habilitados para solicitar turnos y realizar consultas ambulatorias con normalidad. Los servicios se encuentran operativos para todas las especialidades y profesionales médicos que integran la cartilla del Sanatorio COOPSER, garantizando así la plena vigencia de los derechos prestacionales de los usuarios.

Informe de la prensa francesa sobre los trenes argentinos con base en San Pedro


France Press,
una de las agencias noticiosas más prestigiosas del mundo, publicó un extenso informe sobre los trenes argentinos, con base en la estación de San Pedro. 

Este es el texto bajo el título "Argentina y sus trenes, la dificultad de volver a encarrilarse"

"Conquistaron la inmensidad del país y lo construyeron como nación. Por mucho tiempo caídos en desgracia, los trenes están de regreso en Argentina, estación tras estación, aunque es dudoso si este incipiente regreso tiene un futuro viable.

El sol del amanecer enceguece a lo lejos sobre el Río de la Plata. La locomotora CNR CKD8 diesel-eléctrica abandona poco a poco los campos y avanza hacia Buenos Aires. Aún somnolientos, tras unas horas de viaje, los pasajeros se manifiestan felices de que los "trenes vuelvan".

Desde San Pedro, 170 km al norte de Buenos Aires, viajan a la capital por negocios, por un examen médico, para ver un pariente. No van rápido (3 horas y 20 minutos) pero el viaje es barato (1.130 pesos/5,10 dólares al cambio del día) y esa misma noche, estarán de vuelta.

"Antes, había trenes pero salían cada tanto. Este sale todos los días y esto me cambió bastante la vida", sonríe Noemí Peralta, 52 años, quien viaja a Buenos Aires (a 280 km) para comprar ropa al por mayor que luego venderá en mercados de la ciudad de Rosario (Santa Fe, este).

"Con el viaje en micro (autobús) a 5.000 pesos (22,6 dólares), la ganancia se me iba o tenía que vender las cosas más caras. Ahora, voy contenta porque llevo un montón de cosas", dice.

Justo Daract, Gobernador Castro, La Picada... Después de haber recuperado las concesiones de manos privadas, hace una década, el gobierno de centro-izquierda de Alberto Fernández va reinaugurando estaciones, algunas pequeñas, y habilitando ramales abandonados desde hacía 20 años o más.


Nacidos juntos

"Volvimos a conectar a 66 localidades con nuestros trenes de carga y pasajeros; intervenimos 2.500 kilómetros de vías y reactivamos 17 ramales ferroviarios", lanzó Fernández en un discurso en marzo. El gobierno de su predecesor, Mauricio Macri, (derecha liberal) había cerrado 12 ramales, enfatizó entonces su ministro de Transporte.

El ferrocarril tiene un lugar destacado en la historia y en el corazón de los argentinos. Nacieron prácticamente juntos.

"A diferencia de Europa, en América no había nada antes del ferrocarril. Fue un instrumento que tuvo el Estado para desarrollar o crear un país que no existía", sostiene el historiador Jorge Waddell, profesor de políticas públicas e historia ferroviaria argentina.

Testimonio de ese rico pasado son el museo ferroviario de Buenos Aires y las majestuosas terminales de Constitución (1887) y Retiro (1915), donde se mezclan bellas artes e influencias victorianas: los ingleses gerenciaron el inicio de los ferrocarriles.

Eran tiempos en que en este país de inmigración que se proyectaba como "granero del mundo" por su producción de cereales y ganado, se multiplicaban vías ferroviarias privadas hasta el absurdo de conformar una red con vías paralelas a pocos kilómetros unas de las otras.

Pero de 45.000 km de vías existentes en 1945, su máximo histórico, sólo quedan unos 15.000 km, de los cuales 5.000 km solo para transporte de pasajeros, en un país cinco veces más extenso que Francia -que cuenta con 27.000 km de vías-".