El Sanatorio COOPSER reanuda la atención para afiliados de Unión Personal y Accord Salud

El Sanatorio COOPSER informó de manera oficial la normalización de sus servicios en consultorios para los beneficiarios de las obras sociales Unión Personal y Accord Salud, luego de un período de interrupción en las prestaciones motivado por incumplimientos financieros. ​La decisión de restablecer la atención médica se fundamenta en la cancelación de una parte significativa de la deuda pendiente que las mencionadas entidades mantenían con el centro de salud. Este avance en las negociaciones permitió destrabar el conflicto que afectaba la cobertura de una amplia nómina de afiliados en la región. ​A partir de este anuncio, los pacientes bajo dicha cobertura técnica están habilitados para solicitar turnos y realizar consultas ambulatorias con normalidad. Los servicios se encuentran operativos para todas las especialidades y profesionales médicos que integran la cartilla del Sanatorio COOPSER, garantizando así la plena vigencia de los derechos prestacionales de los usuarios.

Tomás: Un documento y una jubilación a los 81 años


La titular de la Unidad de Atención Descentralizada Integral San Pedro de ANSES, Tamara Vlaeminck, publicó en sus redes sociales la historia de Tomás, una de las personas que fue asistida en los últimos días en la oficina de 25 de Mayo y Balcarce. 

La llegada de su hija para una consulta permitió desarrollar los trámites por los que Tomás, a los 81 años, pudo acceder a su documento nacional de identidad y gestionar un beneficio jubilatorio. 

Éste es el texto publicado por Vlaeminck: 


"A Tomás lo conocí porque su hija se acercó a la oficina a contarme que su papá, que vivía en la isla, se habia mudado a San Pedro por problemas de salud, y que necesitaba saber si lo podíamos ayudar.

Tomas vivió toda su vida en la isla. Formó su familia allá y cuando sus hijos fueron creciendo se mudaron a la ciudad.

Como hacemos con cada vecino que se acerca a nuestra oficina, le pregunté que edad tenía, ya que en lo poco que habíamos charlado me había advertido que no tenía ninguna prestación. "81 tiene mi papá, y no tiene nada de nada", me dijo. Sorprendida, pero con la certeza de que podíamos iniciarle en ese preciso momento una pensión, le pedí el DNi. "No tiene mija", me dijo.

Tomás, de 81 años de edad, nunca había tenido DNI. "Que venga", le dije, "que venga que acá tenemos una oficina del ReNaPer y podemos hacerle el DNI ahora."

Ese día Tomás y su hija se fueron con el comprobante del DNI en trámite y con la promesa de que cuando les llegara a su domicilio les íbamos a iniciar su pensión de adulto mayor. 

Hoy, 11 de enero de 2023, la hija de Tomás llegó con el sobre que contenía el DNI de su papá. "¿Y Tomás?", le dije. "Está en casa, no le gusta salir mucho. Le gusta más la isla", me respondió. "Que venga por favor, que venga así le iniciamos su pensión." 

Pasé toda la mañana esperando que Tomas ingresara por esa puerta. Confieso que pensé que hoy no iba a venir, que tal vez se presentaría mañana. Por suerte, mi instinto falló y Tomas apareció pasado el mediodía. 

No les puedo explicar la felicidad que sentí al verlo. La felicidad era compartida. Se podía ver en los ojos de él y en la sonrisa de su hija.

A diferencia de la primera vez que nos vimos, esta vez nos pudo dar su DNI y lo hicimos ingresar para que pueda ser llamado por una de las inciadoras. 

No sé cuanto tiempo tardamos en hacer el tramite, lo que sí sé y lo que sentí es que en ese corto tiempo le habíamos garantizado dos derechos a Tomás: el derecho de tener su Documento Nacional de Identidad y el derecho de percibir su jubilación. Porque, para sorpresa nuestra, no iniciamos la pensión de adulto mayor (puam), iniciamos su jubilación".