Capacitación vial en La Tosquera: Estudiantes podrán tramitar su licencia en el barrio

 Estudiantes de 4°, 5° y 6° año de la Escuela Secundaria 16 , ubicada en el barrio Los Cazadores, participaron de una jornada informativa a cargo de personal de la Oficina de Licencias de Conducir de la Municipalidad de San Pedro. La actividad contó además con la presencia del delegado de la localidad, Carlos García . El encuentro estuvo dirigido a jóvenes que se encuentran próximos a iniciar la gestión de su registro de conducir. En ese marco, las autoridades destacaron la posibilidad de realizar las charlas de Capacitación Vial de manera virtual . Esta modalidad permitirá que los alumnos rindan los exámenes teóricos y prácticos directamente en su barrio , evitando el traslado hasta las oficinas centrales ubicadas en Mitre al 1900.

Mariano Reyloba no tiene reemplazo


No hay noticia más difícil de dar que aquella en la que no queremos creer. Y nos resistimos a creer en la muerte de Mariano Reyloba. No puede ser cierto. No debe ser cierto. 

El maldito bicho se llevó a una de esas personas capaces de cambiar el ánimo de cualquiera, de levantar cualquier grupo de trabajo, de hacer mejor el lugar en donde estuviera. Alguien imprescindible, y más en este momento. 

En la vieja APA fue, de adolescente, un alumno que pronto se transformó en maestro. Enseñó a varias generaciones la esencia de la radio, esos misterios que se cuelan por las consolas y permiten que el aire sea otro. Aunque en 1997 trasladó esa sabiduría no forzada y ayudó a formar el primer equipo de La Radio (en donde muchos terminamos de forjar una amistad de esas que él sabía entregar con generosidad y que durará para siempre) siguió en la 91.5, hasta que decidió arriesgar. 

Su inquietud por crecer y aprender lo llevó en los últimos años a desarrollar y ampliar su proyecto de eventos audiovisuales en paralelo con su trabajo en ARCOR. 

Mariano, el que nunca debería haberse ido, dejó cientos de historias que invitan a recordarlo con una sonrisa, aunque hoy nos gane el llanto. En un cumpleaños, un casamiento o en un rincón de la fábrica en plena madrugada, lograba que todo fuera mejor. Era el único que podía escribir su propia necrológica para hacerle un chiste a su querido "Pepe" Benseny y que no lo echaran. 

Padre, hijo, esposo, hermano y amigo inigualable, cultor de los cactus y los pececitos, Mariano no tiene reemplazo.