Pusieron en marcha el proyecto de intervención con mosaicos en homenaje a Agenor Almada

  Comenzó la transformación integral del Paseo Agenor Almada a través de una intervención artística colectiva que reúne a muralistas de diversos puntos del país. Durante la jornada de este sábado, más de 40 artistas especializados en la técnica de mosaiquismo dieron inicio a la primera etapa de este proyecto que busca poner en valor el espacio público y rendir tributo a la figura del emblemático nadador sampedrino. La iniciativa, que cuenta con la coordinación general de la arquitecta María Luz Méndez, se propone intervenir las estructuras del paseo con obras que fusionan la identidad local y el arte contemporáneo. El despliegue de los realizadores atrajo la atención de vecinos y turistas que se acercaron a observar el proceso de composición de los murales.

Descubren dos molares de un perezoso gigante


Dos grandes molares que pertenecieron a un megaterio (Megatherium americanum), fueron descubiertos por integrantes del Grupo Conservacionista de Fósiles, en el yacimiento de Campo Spósito, ubicado en el Bajo del Tala, partido de San Pedro.

José Luis Aguilar y Julio Simonini los divisaron en un corte de terreno, hace unas semanas atrás, aflorando entre las rocas. Las dos grandes piezas dentales,  a pesar de no estar completas, miden unos 10 centímetros de largo y unos 5 centímetros de diámetro. Son de sección cuadrangular y la superficie de masticación posee bordes afilados en forma de bisel.

El más grande de los perezosos

El Megaterio fue un animal perteneciente al grupo de los perezosos terrestres y alcanzó un desarrollo superior al de muchos de sus parientes prehistóricos, llegando a medir algo más de 5 metros de longitud, de la cabeza a la cola. Su esqueleto estaba conformado por huesos de importante tamaño preparados para soportar el gran peso del animal. Todo su cuerpo estaba cubierto por una densa pelambre y un grueso cuero que lo protegían de los depredadores.

Tanto los pies como las manos de estos enormes mamíferos estaban equipados con tremendas garras, gruesas y fuertes que le servían en la búsqueda de comida o en acciones defensivas.

Eran de andar lento y podían adoptar postura bípeda, tanto para alimentarse de los árboles que conformaban su dieta, como para caminar en breves recorridos o intimidar a posibles atacantes. 

Megaterio poseía un cráneo algo estrecho en relación a su tamaño, con mandíbulas fuertes y altas y piezas dentales preparadas para machacar y triturar vegetales sin inconvenientes. Sus dientes no poseían esmalte y cuando se los encuentra en estado fósil, suelen ser quebradizos.   

En San Pedro, sus restos fosilizados han sido hallados en diferentes canteras sobre el sector de barrancas, en sedimentos depositados en diferentes momentos geológicos.