Uno de los negocios que no se considerĂ³ de primera necesidad, y que por tanto al comienzo de la crisis sanitaria quedaron cerrados, es el de las
loterĂas y juegos de azar.
Si bien, efectivamente, no se trata de un producto vital para el usuario, sĂ que acarreĂ³ muchas cuestiones que en un principio no se le pasaron a nadie por la cabeza, desde usuarios con boletos premiados que no encontraban modo de reclamar su premio, hasta aquellos que los habĂan comprado y aguardaban esperanzados un sorteo que los volviese millonarios.
Sin embargo, la consecuencia mĂ¡s importante se pudo apreciar en los siguientes dĂas: muchas asociaciones subsisten a base de loterĂas, asociaciones que prestan ayuda a colectivos y que no estaban percibiendo ingresos. Por supuesto, y al igual que en el resto de sectores, a esto hay que añadir que los trabajadores y dueños de las boleterĂas dejaron de percibir tambiĂ©n sus ingresos vitales.
No fue hasta finales del mes de abril que consiguieron acceder a un programa de asistencia de emergencia segĂºn el Decreto de Necesidad y Urgencia 332/2020. La CAOLAB (CĂ¡mara de Agentes Oficiales de LoterĂa y Afines Bonaerense), junto con otras entidades argentinas, recibieron la noticia con alivio tras semanas de incertidumbre en las que no recibĂan respuesta ni garantĂas, ante una situaciĂ³n de alarma, nunca antes contemplada y que afectaba a mĂ¡s colectivos de los que inicialmente parecĂa.
Para algunas loterĂas, sobre todo internacionales, la alternativa se presentĂ³ a travĂ©s de las boleterĂas online. Por ejemplo, Powerball de EE. UU permaneciĂ³ activa desde el principio y se podĂa comprar desde cualquier lugar del mundo a travĂ©s de internet, eso sĂ los botes se redujeron porque tambiĂ©n hubo un descenso de la demanda.
Mucha gente no conoce todavĂa la modalidad online, que ya existĂa antes del Covid-19.
Una de las grandes ventajas de jugar en lĂnea, es que ofrece
la probabilidad de ganar premios con diversas loterĂas internacionales, permitiendo que botes de la magnitud de Powerball o MegaMillions estĂ©n al alcance de todos y a pocos clics de distancia.
En el momento presente, y tras un par de meses, algunos piensan que las boleterĂas en lĂnea podrĂan amenazar los negocios a pie de calle, pero segĂºn palabras de Alfredo MĂ³naco, presidente de IJAN, habrĂa que entenderlo como una oportunidad de acceso a nuevos segmentos de la poblaciĂ³n, que igualmente podrĂan convertirse en clientes potenciales de las boleterĂas fĂsicas.
En el momento presente, ya las Agencias Oficiales de LoterĂas en Buenos Aires estĂ¡n funcionando desde hace mĂ¡s de quince dĂas con
un estricto protocolo que, no obstante, no difiere mucho de cualquier otro establecido en locales de venta de todo tipo de productos: gel hidroalcohĂ³lico, tapabocas, distancia de seguridad, desinfecciĂ³n constante de las superficies de uso comĂºn, comprobaciĂ³n diaria del estado de salud de los trabajadores para determinar la ausencia de infecciĂ³n.
En cuanto a otros tipos de establecimientos que tambiĂ©n dispensen boletos, tambiĂ©n van reactivando de manera gradual la venta de loterĂas, si bien es imprescindible aplicar las mismas medidas para la manipulaciĂ³n de boletos. Sin embargo, ante el temor inicial a que billetes, monedas o boletos pudieran ser un foco de contagio, la OMS desestimĂ³ que entrañasen mĂ¡s riesgo que cualquier otra superficie u objeto cotidiano, por lo que, si se siguen las medidas establecidas, no hay peligro inminente en tomar un boleto que un lotero nos estĂ© entregando.
Los sorteos, por su parte, se van reactivando no solo en Argentina, sino tambiĂ©n en el resto de los paĂses de LatinoamĂ©rica, y en Europa, que comenzĂ³ un poco antes, pero que tambiĂ©n se mostrĂ³ sumamente restrictiva desde el principio, sobre todo en comparaciĂ³n con EE.UU y su Powerball. Cabe resaltar, no obstante, que en Europa algunos de los boletos premiados justo antes de la pandemia sĂ se pudieron llegar a cobrar durante el confinamiento, en funciĂ³n de su cuantĂa: los que superaban los 2000€ se entregaron, y aquellos que no alcanzaban esta cifra han tenido que esperar.