El Sanatorio COOPSER reanuda la atención para afiliados de Unión Personal y Accord Salud

El Sanatorio COOPSER informó de manera oficial la normalización de sus servicios en consultorios para los beneficiarios de las obras sociales Unión Personal y Accord Salud, luego de un período de interrupción en las prestaciones motivado por incumplimientos financieros. ​La decisión de restablecer la atención médica se fundamenta en la cancelación de una parte significativa de la deuda pendiente que las mencionadas entidades mantenían con el centro de salud. Este avance en las negociaciones permitió destrabar el conflicto que afectaba la cobertura de una amplia nómina de afiliados en la región. ​A partir de este anuncio, los pacientes bajo dicha cobertura técnica están habilitados para solicitar turnos y realizar consultas ambulatorias con normalidad. Los servicios se encuentran operativos para todas las especialidades y profesionales médicos que integran la cartilla del Sanatorio COOPSER, garantizando así la plena vigencia de los derechos prestacionales de los usuarios.

Descubren 50 piezas fósiles de 200 mil años

El descubrimiento de una asociación de fauna fósil cuya antigüedad se estima superior a los 200.000 años, fue realizado por el equipo del Museo Paleontológico de San Pedro, a unos 10 kilómetros al Este de la ciudad.
El sitio del hallazgo, conocido como Campo Spósito, tiene la particularidad de haber sido el fondo de un río durante la prehistoria de la zona. Allí, lograron preservarse los abundantes materiales descubiertos recientemente por el grupo del Museo.
Los restos fósiles hallados pertenecieron a diferentes mamíferos que vivieron y murieron en ese antiguo ecosistema. Los más numerosos son los restos de toxodontes (Toxodon platensis), grandes herbívoros de aspecto similar al de un hipopótamo actual. Estos animales, de una masa corporal que superaba los 1.000 kilogramos, poseían una estructura física compacta, con huesos grandes y poderosos para soportar un volumen muscular importante.
 

Otros restos recuperados corresponden a lestodontes (Lestodon armatus), perezosos terrestres gigantes cuya longitud se estima en unos 4 metros de largo y un peso que superaba las 2 toneladas. Los lestodontes poseían grandes caninos que salían a ambos lados de su boca que les servían como armas de defensa. Garras de estos animales recuperadas en el sitio superan los 20 cm de longitud.
Entre el cúmulo de restos fósiles se hallaron, además, piezas de morenelaphus (Morenelaphus sp.), ciervos de tamaño mediano a grande cuya presencia está documentada por la aparición de cornamentas, partes de algunas extremidades, ramas mandibulares y dos cráneos; uno de ellos, muy bien preservado.
Se recuperaron, además, restos fósiles de dos especies de caballos: Equus (que es el caballo que conocemos en nuestros días) e Hippidion (un caballo algo más bajo, de aspecto similar a una cebra actual). Los restos extraídos corresponden a varios ejemplares.

De acuerdo a las consideraciones vertidas desde el Grupo Conservacionista de Fósiles, equipo del Museo Paleontológico de San Pedro, “todo este material fue hallado acumulado en un sector muy reducido que estamos investigando en estas semanas. Este descubrimiento, junto a otros que venimos efectuando en la zona, nos permiten armar una imagen bastante aproximada acerca de cómo fueron cambiando los hábitats y las asociaciones de fauna durante el Pleistoceno medio a tardío, conociendo  directamente a los animales que habitaron la región, sus preferencias ambientales y sus características físicas.
Entre los restos descubiertos hay un gran fémur en excelente estado de conservación que nos permitirá conocer la masa de ese ejemplar y su velocidad de desplazamiento. Con respecto a los caballos fósiles, consideramos que están entre los ejemplares más antiguos del país ya que se recuperaron de una edad geológica en la que prácticamente se desconocía su presencia.
Resulta muy interesante ver la convivencia de especies tan diferentes entre sí, en un ambiente de verdes praderas surcado por un río prehistórico”.