El Sanatorio COOPSER reanuda la atención para afiliados de Unión Personal y Accord Salud

El Sanatorio COOPSER informó de manera oficial la normalización de sus servicios en consultorios para los beneficiarios de las obras sociales Unión Personal y Accord Salud, luego de un período de interrupción en las prestaciones motivado por incumplimientos financieros. ​La decisión de restablecer la atención médica se fundamenta en la cancelación de una parte significativa de la deuda pendiente que las mencionadas entidades mantenían con el centro de salud. Este avance en las negociaciones permitió destrabar el conflicto que afectaba la cobertura de una amplia nómina de afiliados en la región. ​A partir de este anuncio, los pacientes bajo dicha cobertura técnica están habilitados para solicitar turnos y realizar consultas ambulatorias con normalidad. Los servicios se encuentran operativos para todas las especialidades y profesionales médicos que integran la cartilla del Sanatorio COOPSER, garantizando así la plena vigencia de los derechos prestacionales de los usuarios.

Allanaron una casa por error: piden que les arreglen la puerta

Una familia de Río Tala denunció, en Radio "La Nueva República" de esa localidad, que la policía allanó su casa por error este domingo.
El hecho tuvo lugar alrededor de las 18.30, en el marco de un operativo de la DDI en busca de elementos robados a turistas.

De acuerdo a lo consignado por la periodista Natalia Romero, los efectivos junto a personal del destacamento talense buscaban "a un hombre de estatura mediana, de alrededor de 30 años, con nombre y apellido que no correspondían con los propietarios de esa vivienda".
El medio radial relató que "un vecino, llamado Walter Hornos, advirtió a la policía que en esa casa no había personas jóvenes, sino una pareja de personas mayores, por lo cual, personal de la DDI, realizó unas llamadas, y allí le dieron la orden para que se efectivizara el allanamiento".
A continuación violentaron la puerta de entrada del domicilio, revolvieron cajones con ropa, alhajas, boletos de impuesto y recibos de jubilación, mientras los moradores estaban en una reunión de la Iglesia Evangélica.
"Al terminar el allanamiento se percataron de que no era la persona que estaban buscando" indicó Romero.
Alfredo Oscar González (de 64 años) y Victoria Meza, de 69) pidieron que "alguien se haga cargo de los destrozos, ya que son jubilados, con problemas de salud y no tienen los medios necesarios para comprar y colocar una puerta de forma inmediata".