Mariel Mitidieri presentó "Herederos de la Laguna" en el Club Náutico

El Club Náutico San Pedro fue escenario de un emotivo encuentro cultural en el marco de las actividades camino a su 119º aniversario. Este miércoles 29 de julio, las instalaciones de la Escuela Náutica Guillermo Brown acogieron la presentación del libro "Herederos de la Laguna", una obra escrita por la sampedrina Mariel Mitidieri que convocó a más de 80 personas, entre miembros de la Comisión Directiva, deportistas, referentes históricos del canotaje y vecinos vinculados a la historia fluvial de la región. La conducción de la jornada estuvo a cargo de Sonia Secchi, secretaria de la Comisión Directiva del club. La velada combinó recuerdos, reflexiones e historias compartidas frente a la mirada atenta de un público que colmó el salón, con el marco natural de la laguna de fondo. Durante el evento, la autora estuvo acompañada por Lola Barceló, ilustradora del libro y joven navegante de la clase Optimist de la institución, quien ofreció la lectura de alguno...

Apagón del Día del Padre: cómo afectó a los sampedrinos

Al igual que en el resto del país, el apagón provocado por el colapso del sistema interconectado generó múltiples inconvenientes en la vida cotidiana de los sampedrinos.
El corte de luz dejó apagadas las bombas de extracción en toda la ciudad. El agua potable que quedó disponible fue la de los tanques de almacenamiento domiciliario, que en muchos casos no alcanzó.
Algunos vecinos informaron en las redes sociales que recolectaron agua de lluvia para los sanitarios.
El Día del Padre se caracterizó por las dificultades para las comunicaciones. La telefonía móvil retrocedió en el tiempo una década, durante gran parte del día. Algunas compañías pudieron ofrecer servicios de datos en 3G, otras quedaron en la segunda generación y muchos usuarios estuvieron definitivamente incomunicados, incluso para las llamadas.
Los panaderos que trabajan con hornos eléctricos sufrieron importantes pérdidas, ya que el corte se produjo en un momento clave de la producción diaria.
Varios supermercados no abrieron sus puertas, o cerraron durante el día. A los problemas para conservar la cadena de frío, se sumaron los inconvenientes para manejar las cajas. En algunos de esos comercios los repositores se ubicaron en las góndolas y desde allí gritaban, a quien estaba cobrando, el precio de los productos.
El agua mineral, las velas y las pilas se transformaron en los productos más demandados en los negocios que permanecían abiertos.
La luz volvió a las localidades a media tarde, aunque la ciudad anocheció a oscuras. Finalmente, pasadas las 19.30, cuando todos se preparaban para acostarse temprano después de cenar a la luz de las velas (o los celulares), el servicio fue restituido.