Rock en Baradero: Pogo y ritual entre la lluvia, el sol, el calor y el frío

Bien entrada la madrugada del domingo, el cansancio comenzaba a ganarle a las miles de personas que colmaron el Anfiteatro Municipal de Baradero reconvertido en la República del Rock. Después de dos días, el calor insoportable, la humedad pegajosa, el viento, la lluvia, el sol y, finalmente, el frío, eran demasiado. Pero Rock en Baradero siempre tiene algo más. El sopapo para despertar a los que se quedaron para el final llegó de la mano de Peces Raros y una explosión audiovisual adrenalínica y sin espejos en los que mirarse dentro de la música argentina de este siglo. 

"Si hubiera sido por el Hospital, no sé dónde estaría"

Armando Espíndola, el paciente sampedrino contagiado de hantavirus, regresó durante el fin de semana a su casa, luego de recibir el alta médica en la clínica de Morón en la que estaba internado.
"La verdad que estoy muy contento, me estoy curando. Los médicos solamente me dieron resposo. Estuve muchos días en cama, sin comer, me cuesta mucho, porque no puedo moverme mucho solo" indicó, en declaraciones a La Radio 92.3.

Consultado sobre su estado de salud, explicó: "Creo, por lo que me dijeron allá, que estoy bien, gracias a ellos. Si hubiera sido por el Hospital acá, no se dónde estaría".
Espíndola relató la forma en que se produjo el contagio y su primera atención: "Yo llegué de trabajar normalmente, y creo que a los dos días me empezó a agarrar fiebre, vómitos, dolor de cuerpo, malestar, no me podía levantar. Decidimos ir a la guardia. Me miraron, me revisaron y me dijeron que tenía llagas en la garganta. Me dieron una pastilla y la empecé a tomar, y estaba cada vez peor. No me dijeron nada de qué podía ser. Volví, me hicieron unas placas, y nada. Después se nos dio por ir a la clínica porque no aguardaba más". Fue en el sanatorio COOPSER en donde una profesional decidió tratarlo por hantavirus. Días después se pidió el traslado a un centro de mayor complejidad.
Armando trabaja en una empresa contratista de una compañía de televisión por cable en la provincia de Entre Ríos. En los días previos al contagio, estuvo trabajando en la ciudad de Concordia. "Nosotros en la calle pasamos por los campos, andamos arriba de las plantas. Por cómo me contagié, pienso que fue allá" consideró.
Ahora, tendrá dos o tres semanas de reposo, en las que deberá controlarse con médicos clínicos para seguir la evolución de los síntomas.
Con relación a la ayuda recibida del estado, y a su situación económica y social, agregó: "Nos trajeron lavandina, nos dieron un bono... se hace difícil sin trabajar".