El Sanatorio COOPSER reanuda la atención para afiliados de Unión Personal y Accord Salud

El Sanatorio COOPSER informó de manera oficial la normalización de sus servicios en consultorios para los beneficiarios de las obras sociales Unión Personal y Accord Salud, luego de un período de interrupción en las prestaciones motivado por incumplimientos financieros. ​La decisión de restablecer la atención médica se fundamenta en la cancelación de una parte significativa de la deuda pendiente que las mencionadas entidades mantenían con el centro de salud. Este avance en las negociaciones permitió destrabar el conflicto que afectaba la cobertura de una amplia nómina de afiliados en la región. ​A partir de este anuncio, los pacientes bajo dicha cobertura técnica están habilitados para solicitar turnos y realizar consultas ambulatorias con normalidad. Los servicios se encuentran operativos para todas las especialidades y profesionales médicos que integran la cartilla del Sanatorio COOPSER, garantizando así la plena vigencia de los derechos prestacionales de los usuarios.

"Entraron a los gritos, con palos y nos agarraron de los pelos"

Lidia, la mujer a la que intentaron desalojar violentamente de la casa en la que reside, ubicada en José Hernández al 1600, relató a "Equipo de Radio" lo sucedido en horas de la madrugada.
"Más o menos a las 23.30 sentí ruido en el patio. Después le dije a la nena de 14 que había ruidos afuera, que le avisara a la hermana que estaba en la habitación de al lado. Al segundo sentí un fuerte ruido en la puerta de atrás y entraron a los gritos, con palos, con cosas punzantes, como que nos querían clavar a todos" indicó la mujer.

La sucesión de violencia para desalojar la vivienda incluyó episodios extremadamente graves: "A mi hijo de 15 lo golpearon y lo arrastraron de los pelos, a mi hija de 14 también la sacaron. A mi hijo mayor, de 36, que vive atrás, lo agarraron a patadas. Nos gritaban cosas, nos decían que nos vayamos, nos tiraban las cosas afuera. Los chicos estaban todos con la ropa de dormir y quedamos en la calle".
La intervención de los vecinos y la policía permitió controlar rápidamente la situación: "Llamaron al patrullero, vinieron y los sacaron enseguida afuera y los llevaron".
Todo se originó por una supuesta deuda en la transacción de compraventa de la propiedad: "Estas personas hace tres años me vendieron este lugar a mí. Como yo alquilé toda mi vida, lo compré, y lo pagué. Di cosas, muebles, teléfonos, freezer, plata y quieren más plata. Di todo lo que tenía, no tengo más de dónde. Vivo en el día a día y vivo de lo que amaso para los negocios, porque hago pasteles hojaldrados. No tengo para darles plata. Ya les dí, qué más quieren.
Una de las personas con mi garrafa le hizo una amenaza al policía, también".