Mariel Mitidieri presentó "Herederos de la Laguna" en el Club Náutico

El Club Náutico San Pedro fue escenario de un emotivo encuentro cultural en el marco de las actividades camino a su 119º aniversario. Este miércoles 29 de julio, las instalaciones de la Escuela Náutica Guillermo Brown acogieron la presentación del libro "Herederos de la Laguna", una obra escrita por la sampedrina Mariel Mitidieri que convocó a más de 80 personas, entre miembros de la Comisión Directiva, deportistas, referentes históricos del canotaje y vecinos vinculados a la historia fluvial de la región. La conducción de la jornada estuvo a cargo de Sonia Secchi, secretaria de la Comisión Directiva del club. La velada combinó recuerdos, reflexiones e historias compartidas frente a la mirada atenta de un público que colmó el salón, con el marco natural de la laguna de fondo. Durante el evento, la autora estuvo acompañada por Lola Barceló, ilustradora del libro y joven navegante de la clase Optimist de la institución, quien ofreció la lectura de alguno...

Nuevo hecho delictivo en el campo en donde mataron a Ariel Gomila

A poco menos de dos años del brutal asesinato de Ariel Lido Gomila, se registró un nuevo hecho delictivo en el mismo campo.
La información fue dada a conocer por Juan Manuel, nieto de Ariel, quien tomó conocimiento del episodio esta madrugada, a partir del accionar de la Patrulla Rural.

Minutos antes de que delincuentes violentaran la casa, un móvil había identificado a sospechosos en la zona, aunque como tenían la documentación al día no tuvieron impedimentos para seguir circulando.

Este es el texto publicado por Juan Manuel Gomila sobre lo sucedido:
“En el día de ayer, cuando pensamos que ya comenzaba a sanar el dolor de olvidar toda una historia de vida y aceptar que la violencia, la delincuencia, la inseguridad y la inacción policial, judicial y política nos obligaba a abandonar nuestro lugar en el campo y convertir todo aquello en una olvidada tapera, escribí unas líneas tratando de atesorar lo bueno, lo sano, los hermosos años vividos allí.
Pero recibí en la madrugada un nuevo llamado, como el de aquel trágico 6 de febrero donde la voz de mi abuela daba indicios que lo peor había pasado. Del comando rural me dan avisan que han violentado la casa, y les aclaro que ya hemos perdido la cuenta de las anteriores violaciones a la propiedad y al recuerdo, y han robado parte de lo poco que habíamos dejado para realizar el último viaje de mudanza hacia el pueblo.
Imaginen ustedes, décadas que deben ser trasplantadas en días, pues esto es peor que en la guerra, no existe la tregua. 
La patrulla había pasado por la quinta 30 minutos antes de recibir un llamado con la denuncia de ver en el lugar una camioneta blanca sospechosa, cuando retornan allí encuentran el hecho consumado y comprobamos vía telefónica los faltantes; la comunicación  se interrumpe porque los patrulleros comienzan la persecución a una camioneta blanca que a las 2.00 am estaba transitando los callejones de la zona; paran el vehículo, el mismo que reunía las características de lo denunciado por un anónimo, solicitan papeles, los cuales estaban en regla (convengamos que hay mucho ladrón de auto importando y por ende tener una VTV al día no santifica a quien conduce). Pues la persona muy tranquilamente contestó que había salido a realizar unos mandados, entre ellos comprar pan. 
Los efectivos rurales, a los cuales mi familia les agradece los servicios prestados, no pudieron retener ni al vehículo ni al conductor considerando que parte de las cosas habían sido descargadas en distintos lugares para convertir esa camioneta delincuente en un recurso para ir a comprar pan en la madrugada en un camino rural vecinal.
Queridos amigos estamos al borde de la jungla, de la locura también, pues nada está a favor de la honradez sino de quien hace de lo ajeno lo propio. Lamento que las fuerzas policiales, que esta oportunidad merecen mi reconocimiento, tengan las manos atadas para accionar, para realizar allanamientos, averiguación de antecedes. Lamento que nos silencien la voz, nos hieran el corazón y nos roben el fruto del trabajo”.