El Sanatorio COOPSER reanuda la atención para afiliados de Unión Personal y Accord Salud

El Sanatorio COOPSER informó de manera oficial la normalización de sus servicios en consultorios para los beneficiarios de las obras sociales Unión Personal y Accord Salud, luego de un período de interrupción en las prestaciones motivado por incumplimientos financieros. ​La decisión de restablecer la atención médica se fundamenta en la cancelación de una parte significativa de la deuda pendiente que las mencionadas entidades mantenían con el centro de salud. Este avance en las negociaciones permitió destrabar el conflicto que afectaba la cobertura de una amplia nómina de afiliados en la región. ​A partir de este anuncio, los pacientes bajo dicha cobertura técnica están habilitados para solicitar turnos y realizar consultas ambulatorias con normalidad. Los servicios se encuentran operativos para todas las especialidades y profesionales médicos que integran la cartilla del Sanatorio COOPSER, garantizando así la plena vigencia de los derechos prestacionales de los usuarios.

“Estoy seguro de que tiró a matar”

Los vecinos del barrio San Francisco de Asís reclamaron que se realice de manera urgente el allanamiento que permita desarmar al tirador que ayer hirió a un niño de 7 años. 
“Son criaturas muy pequeñas, todos chiquitos, cualquiera lo vería. Tiene la maña de asustar a los chicos, disparar” explicó Gustavo. 

Además, sostuvo que los hechos de violencia se repiten desde hace tiempo: “Hace tres o cuatro años tiró con escopeta a un vecino y le agujereó la puerta con la escopeta. Hace poco baleó a un chico de 16 años en una pierna. Es un peligro para los chicos. Yo tengo los chicos míos y se juntaban veinte o treinta. Los criamos libremente, los cuidamos, pero se van porque son chicos y juegan. Estaban a la orilla del descampado juntando pasto y jugando. Yo estaba con la tía del nene herido en mi comercio. Estoy seguro que le tiró a matar, y había otra persona con él”. 
La situación se repite desde hace tiempo: “Nunca vino a decirnos qué le molestaba. incluso a mi sobrino le apuntó con un revólver en la cabeza. Siempre anda armado, con la escopeta en la mano, acechando, y el problema lo tiene con los chicos”. 
Para Gustavo, no hay dudas sobre la intencionalidad del hecho: “Yo viví en la isla y conozco bien los tiros de carabina. Sé muy bien que tiró a matar, porque había un descanso de unos segundos entre cada tiro. A una nena le chifló algo por la cabeza, dijo que sintió un zumbido”.