Rock en Baradero: Pogo y ritual entre la lluvia, el sol, el calor y el frío

Bien entrada la madrugada del domingo, el cansancio comenzaba a ganarle a las miles de personas que colmaron el Anfiteatro Municipal de Baradero reconvertido en la República del Rock. Después de dos días, el calor insoportable, la humedad pegajosa, el viento, la lluvia, el sol y, finalmente, el frío, eran demasiado. Pero Rock en Baradero siempre tiene algo más. El sopapo para despertar a los que se quedaron para el final llegó de la mano de Peces Raros y una explosión audiovisual adrenalínica y sin espejos en los que mirarse dentro de la música argentina de este siglo. 

Ciro, Los Persas, Los Piojos y el coro más grande del Mastai


Ciro y Los Persas, la excelente formación con la que Andrés Martínez siguió rockeando después de la separación de Los Piojos, tuvo un reencuentro en San Pedro con las tribus propias y ajenas. 
Con un set list generoso, en el que no dejó de lado ninguno los éxitos de la banda que lo lanzó a la fama, Ciro logró que dos horas en el escenario dejaran con ganas al público. 

Como siempre, jugó con un público que, sabe, le responde, en un diálogo que pocos artistas manejan tan bien. Celulares encendidos para "Canción de cuna", coro interminable para cada tema piojoso pero tambien para los estrenos de , mucha armónica, cierre con el himno y el que no salta es un inglés.
Ciro volvió a San Pedro antes de su show en el Luna Park y dejó en claro el por qué de su vigencia.