El Sanatorio COOPSER reanuda la atención para afiliados de Unión Personal y Accord Salud

El Sanatorio COOPSER informó de manera oficial la normalización de sus servicios en consultorios para los beneficiarios de las obras sociales Unión Personal y Accord Salud, luego de un período de interrupción en las prestaciones motivado por incumplimientos financieros. ​La decisión de restablecer la atención médica se fundamenta en la cancelación de una parte significativa de la deuda pendiente que las mencionadas entidades mantenían con el centro de salud. Este avance en las negociaciones permitió destrabar el conflicto que afectaba la cobertura de una amplia nómina de afiliados en la región. ​A partir de este anuncio, los pacientes bajo dicha cobertura técnica están habilitados para solicitar turnos y realizar consultas ambulatorias con normalidad. Los servicios se encuentran operativos para todas las especialidades y profesionales médicos que integran la cartilla del Sanatorio COOPSER, garantizando así la plena vigencia de los derechos prestacionales de los usuarios.

Sebastián Ochoa: “A mí no me interesa la plata, me interesa volver al trabajo”

Ochoa (de campera roja, con mochila) hablando con sus compañeros
El empleado despedido de la empresa J&S cuyo caso disparó un paro de actividades en la planta textil reiteró que no está interesado en indemnizaciones, sino en que le devuelvan su empleo. 
En declaraciones a La Radio 92.3, Sebastián Ochoa sostuvo: “A mí no me interesa la plata, me interesa el trabajo”. 

 El joven sufrió en enero una herida de arma blanca en el corazón durante un incidente ocurrido en proximidades de su casa. El despido se originó en la demora en la entrega de los certificados médicos. 
Además, rechazó la respuesta brindada por el representante legal de la empresa, el Dr. Nicolás Macchia: “A mí el abogado Macchia me decía que hay trabajo y que está la albañilería para trabajar. Pero yo le decía que quisiera que estuviera en mi lugar a ver si iba a trabajar de albañil o al campo”. 
Con relación a los motivos por los que no presentó a tiempo el certificado médico, explicó: “A mí no me daban el certificado hasta no tener el alta en Avellaneda. Antes había hablado con Daniel, el jefe de planta, y me dijo que no había problemas con eso y que cuando tuviera el alta llevara los papeles como corresponde. Yo tuve diálogos, hablaba con ellos, y me dijeron que no había problemas. Pero cuando pasan los tres meses me empezaron a pedir por los certificados y se ve que me querían echar. Estuve cuatro meses sin trabajar y tenía para seis meses a un año de recuperación. En el último estudio tuve que pedir el alta para reintegrarme a mi trabajo”.