El Sanatorio COOPSER reanuda la atención para afiliados de Unión Personal y Accord Salud

El Sanatorio COOPSER informó de manera oficial la normalización de sus servicios en consultorios para los beneficiarios de las obras sociales Unión Personal y Accord Salud, luego de un período de interrupción en las prestaciones motivado por incumplimientos financieros. ​La decisión de restablecer la atención médica se fundamenta en la cancelación de una parte significativa de la deuda pendiente que las mencionadas entidades mantenían con el centro de salud. Este avance en las negociaciones permitió destrabar el conflicto que afectaba la cobertura de una amplia nómina de afiliados en la región. ​A partir de este anuncio, los pacientes bajo dicha cobertura técnica están habilitados para solicitar turnos y realizar consultas ambulatorias con normalidad. Los servicios se encuentran operativos para todas las especialidades y profesionales médicos que integran la cartilla del Sanatorio COOPSER, garantizando así la plena vigencia de los derechos prestacionales de los usuarios.

“Pedí por favor que venga el médico, que venga el ginecólogo, el fiscal, y no venía nadie”

La madre de la chica de 15 años que sufrió un brutal episodio de robo y abuso durante el fin de semana en un cumpleaños, habló sobre el sufrimiento de su familia y las situaciones que atravesaron luego del hecho. 
“Es una pesadilla que quiero que termine, que sea mentira” indicó, en declaraciones a Visión Regional y La Radio. 
“Fui al lugar pensando que le habían robado. Hasta mi hija me decía que le habían querido robar, en su grado de inocencia, después de todo lo que había atravesado” recordó. 

“Los traigo y en el viaje me va contando. No termino de caer, y no terminaba de comprender cómo en una fiesta de 15 pasaba eso. Hay cosas que no las puedo ni decir. Ella lo único que pedía es bañarse. Le hice una serie de preguntas con mi marido y después fuimos a la Comisaría. Ahí empieza otra tortura” sostuvo la madre. 
“En algún momento se quebraba, pero yo le decía cómo hacía para no llorar, y me decía “estoy viva, estaban relocos, nos apuntaban con un arma en todo momento, agradezco estar viva, que zafamos…” explicó. 
 La mujer reconoció que tuvo que dejar de escuchar, por momentos, la declaración de su hija en la Comisaría. 
“Pedí por favor que venga un médico forense, un ginecólogo, el fiscal de turno. Nadie venía. Entraba gente a cada rato a interrumpir la declaración cuando estaba declarando. En esa situación en un momento hasta vino un policía hombre y se sentó cuando estaba declarando. Necesitaba saber los datos de los que estaba en el hospital, y quería saber quiénes y cuántos eran” contó. 
En ese lugar, comenzó un recorrido sin respuestas: “En la última parte se sentó un policía y le pregunté por qué no están allanando el lugar. Hay un celular con el que sacaban fotos, y pedía que recuperen ese celular, que secuestren el arma. El fiscal nunca vino mientras yo estuve”. 
La falta de atención posterior al hecho terminó revictimizando a la familia: “Yo pedía por favor que venga el médico. Llamé al médico personal y me dijo que había doce horas para que tome la medicación. Tuve que atravesar todo el hospital hasta llegar a maternidad. El hospital es decadente, ya estar ahí. Ni sábanas había. Viene el forense, sin ginecólogo, le conté más o menos. Ella lo contó también. Hizo un hisopado. Le pedí por favor que no la vaya a revisar, porque mi hija me pedía que en esa parte no”. 
“Recién a las 11 de la mañana pude hablar con el ginecólogo. Faltaban cuatro horas para que tome la medicación y yo no sabía qué tenía mi hija en la sangre. Vine a mi casa, nadie me llamó. No sabía qué hacer” agregó. “Me la paso de acá para allá descuidando a mis hijas. No tendría que estar mendigando todo lo que estamos mendigando” expresó la madre.