Mariel Mitidieri presentó "Herederos de la Laguna" en el Club Náutico

El Club Náutico San Pedro fue escenario de un emotivo encuentro cultural en el marco de las actividades camino a su 119º aniversario. Este miércoles 29 de julio, las instalaciones de la Escuela Náutica Guillermo Brown acogieron la presentación del libro "Herederos de la Laguna", una obra escrita por la sampedrina Mariel Mitidieri que convocó a más de 80 personas, entre miembros de la Comisión Directiva, deportistas, referentes históricos del canotaje y vecinos vinculados a la historia fluvial de la región. La conducción de la jornada estuvo a cargo de Sonia Secchi, secretaria de la Comisión Directiva del club. La velada combinó recuerdos, reflexiones e historias compartidas frente a la mirada atenta de un público que colmó el salón, con el marco natural de la laguna de fondo. Durante el evento, la autora estuvo acompañada por Lola Barceló, ilustradora del libro y joven navegante de la clase Optimist de la institución, quien ofreció la lectura de alguno...

Juanjo Destéfano: “Lo más grave es la agresividad provocada por el consumo de drogas”

Juan José Destéfano, responsable del espacio público y cultural “Viejo Astillero” habló hoy, a través de La Radio 92.3 sobre los robos y destrozos que se produjeron en la última semana en el lugar. 
Destéfano reconoció que “los robos existieron siempre, de herramientas, garrafas, equipos, de todas las cosas que eran prácticas de llevárselas” y advirtió que los responsables “no son los vecinos, sino que vienen de otros barrios”. 
Preocupado por el incremento de la violencia, recordó que “hace poquito hubo un hecho de que se pelearon entre los integrantes de un grupo de pibes y tiraron una moto al río, y hoy vengo a la mañana y me falta una escultura, así que voy a ver si no está en el agua”. 

 En el mismo sentido, apuntó que “ahora hay más agresividad, lo que lleva a producir roturas, prender fuego, tirar cosas al río, y lo más grave es la droga”. 
El consumo de estupefacientes afecta, incluso, a los más chicos: “Lo veo en chicos de 10 – 11 años que empiezan a fumar. Tienen 14 o 15 no trabajan ni van a la escuela. No todos tienen 50 pesos para fumar un porro, y lo que empiezan a hacer es conseguir cuatro o cinco más para venderles y que le den una porción a él. Y se arma una red muy difícil de parar”. 
Los destrozos lo obligan a pensar en alternativas diferentes a las aplicadas hasta el momento: “Rompieron todo el muelle, que es un lugar en donde suben chicos chiquitos. Les sacaron las barandas y hay parte del piso roto. Eso supera las fuerzas porque lo arreglé tres o cuatro veces. Estoy pensando en que funcione en ciertos horarios en los que puedo llegar a tener más tiempo para vigilar. Porque tampoco tengo el apoyo del municipio para que, siendo un espacio público, puedan disponer, no de un policía, pero si de un inspector o alguien de seguridad. Ni siquiera me cortan el pasto cuando pasan por la calle, porque dicen que no tienen orden de hacerlo”.