El Sanatorio COOPSER reanuda la atención para afiliados de Unión Personal y Accord Salud

El Sanatorio COOPSER informó de manera oficial la normalización de sus servicios en consultorios para los beneficiarios de las obras sociales Unión Personal y Accord Salud, luego de un período de interrupción en las prestaciones motivado por incumplimientos financieros. ​La decisión de restablecer la atención médica se fundamenta en la cancelación de una parte significativa de la deuda pendiente que las mencionadas entidades mantenían con el centro de salud. Este avance en las negociaciones permitió destrabar el conflicto que afectaba la cobertura de una amplia nómina de afiliados en la región. ​A partir de este anuncio, los pacientes bajo dicha cobertura técnica están habilitados para solicitar turnos y realizar consultas ambulatorias con normalidad. Los servicios se encuentran operativos para todas las especialidades y profesionales médicos que integran la cartilla del Sanatorio COOPSER, garantizando así la plena vigencia de los derechos prestacionales de los usuarios.

La madre de la niña trasplantada del corazón ocupó, con sus 8 hijos, un departamento del barrio FONAVI

Foto Facebook La Radio (ver album siguiendo el enlace)
Una mujer con ocho chicos ocupó un departamento del barrio FONAVI I. 
Entre los niños, se encuentra Oriana, la pequeña que fue trasplantada del corazón el 5 de diciembre de 2009. 
El lugar estaba deshabitado desde hace una semana, tras el fallecimiento de la propietaria. Los vecinos dieron aviso a la policía, que hoy notificó a la mujer que debe retirarse del lugar. 

Mariana Chirino indicó a La Radio que llegaron a ese lugar “porque no tenemos un techo” y confirmó que “la persona que vivía en este departamento murió y no tenía a nadie que reclame nada”. 
Chirino sostuvo que no tiene “un techo seguro para mis hijos” y recordó que las autoridades “prometen y no dan nada”. 
Oriana fue trasplantada del corazón luego de ingresar en emergencia nacional del INCUCAI. Su caso llegó a los medios nacionales. En su momento, los médicos dieron una serie de indicaciones que debían cumplirse para preservar las condiciones en que la niña debía vivir para recuperarse. 
Ante la difícil situación social de la familia, el Estado debía hacerse cargo de la asistencia. “Antes estábamos en calle Independencia, en donde me pagaron un mes de alquiler, pero después no pagaron más, y teníamos plazo hasta hoy para irnos. También estuvimos en calle Manuel Iglesias, pero era una vivienda llena de cucarachas y humedad, en donde la nena no podía estar” explicó. 
Mariana llegó al extremo de amenazar con prenderse fuego si la desalojan.