El Sanatorio COOPSER reanuda la atención para afiliados de Unión Personal y Accord Salud

El Sanatorio COOPSER informó de manera oficial la normalización de sus servicios en consultorios para los beneficiarios de las obras sociales Unión Personal y Accord Salud, luego de un período de interrupción en las prestaciones motivado por incumplimientos financieros. ​La decisión de restablecer la atención médica se fundamenta en la cancelación de una parte significativa de la deuda pendiente que las mencionadas entidades mantenían con el centro de salud. Este avance en las negociaciones permitió destrabar el conflicto que afectaba la cobertura de una amplia nómina de afiliados en la región. ​A partir de este anuncio, los pacientes bajo dicha cobertura técnica están habilitados para solicitar turnos y realizar consultas ambulatorias con normalidad. Los servicios se encuentran operativos para todas las especialidades y profesionales médicos que integran la cartilla del Sanatorio COOPSER, garantizando así la plena vigencia de los derechos prestacionales de los usuarios.

El robo del futbolista: “Le dijo a la empleada que se la tenía jurada y que ya la iba a bajar”

Una testigo del asalto al comercio “Mujercitas” ubicado en 3 de Febrero al 1800 el sábado por la tarde, por el que fue detenido un jugador de fútbol, relató lo sucedido a través de APA Radio San Pedro. 
 María indicó que “lo que pasó fue que entraron dos muchachos encapuchados, con un revólver, en todo momento apuntando a la empleada del negocio”. 

 Los delincuentes, agregó, “pasaron por detrás del mostrador, cuando adentro del negocio éramos alrededor de diez personas”. Antes de retirarse, los ladrones, “muy exitados y probablemente drogados”, toman el dinero (“pedían plata todo el tiempo”) y pasan por el sector de tienda. “Ahí sustraen los celulares a las clientas, siempre con el arma en la mano” agrega. 
 María desmintió a quienes enviaban mensajes a las radios, esta mañana, señalando que el detenido es “un perejil”: “El supuesto perejil es el que se pone a forcejear con una de las empleadas, porque creyó que apretaba el botón de pánico, cuando en realidad escondía su teléfono, y le dijo que se la tenía jurada y que ya la iba a bajar”.