La DDI de Ramallo allanó esta mañana, por error, la casa del periodista Pablo MartÃnez.
El trabajador de La Radio 92.3 cubrÃa la actividad de la policÃa, y seguÃa a los móviles hasta que, sorprendido, comprobó que ingresaban a su vivienda.
En declaraciones a APA Radio San Pedro, MartÃnez relató lo sucedido: “Comencé mi rutina con un procedimiento policial, venÃa siguiendo la tarea con varios móviles de policÃa local y efectivos que llegaron de Ramallo para un allanamiento por un hecho ocurrido en esa ciudad. Arranco junto con los móviles de la Sub DDI, haciendo el trabajo de seguimiento a distancia. VenÃa a tres o cuatro cuadras de los móviles. Me quedo unas cuadras atrás para no entorpecer el trabajo, pero me quedo con la duda porque los veo cerca de mi casa”.
La sorpresa, al llegar al lugar, fue mayúscula: “Encuentro dos puertas de mi casa reventada y los policÃas en el interior de algunas de las dependencias y mi señora con los chicos muy asustados porque pensaban que era un asalto”.
El propio MartÃnez explicó que los policÃas “llegaron buscando una persona por un ilÃcito en Ramallo en una dirección de la misma cuadra a una altura que no existe en esta calle y un apellido que tampoco es conocido para nadie en este barrio, porque vivo hace seis años, y mi suegro hace muchos más años, tanto yo como él y la familia no conocen a nadie con esas caracterÃsticas”.
Lo más grave del caso es la forma en que llegaron a la casa: “Los móviles preguntaron en las adyacencias por ese apellido y señalaron la puerta de mi casa. Y los efectivos al buscar una persona peligrosa y que participó en un hecho grave, irrumpieron con el grupo GAD que no golpeó la puerta, sino que actuó como tienen que hacerlo, ingresaron”.
Sobre las responsabilidades que caben en esta situación, el trabajador de prensa agregó: “El operativo lo encabeza, lo realiza y la orden la trae, la brigada de Ramallo, y personal de la sub DDI y la policÃa local actúan de apoyo. La orden no era para mi dirección ni para Pablo MartÃnez ni para la familia La altura de mi casa 1315, y la altura que figura en la orden de allanamiento para operativo es 1325, que no existe. Alguien, de mala leche le señaló esa puerta y era mi puerta. Quizás alguno quiso hacer un chiste, una broma”.